Rumores y sueños dorados

Suspira el querubín, sobrevolando divertido quimeras y rumores interesados, porque hay quien revela sus cartas a cambio de créditos exiguos y encuentra aliados que dan poco la talla. Suspira porque, aunque sepa más el diablo por viejo que por diablo, no basta con ser veterano si no se juega con criterio, eligiendo el momento del órdago y al compañero de viaje.

Suspira el ángel, curioso y expectante, porque sabe que el líder supremo sueña con una traca final que convierta en definitivamente inolvidable su mandato. Suspira porque la ambición desmesurada a veces puede teñir de fracaso lo que ha sido un éxito pese a ser heredado y porque hay quien no sabe dejar de tirar de la cuerda aunque de tanto tirar se corra el riesgo de terminar ahorcado con ella.

Suspira el serafín observando huchas vacías, porque quien mucho abarca poco aprieta y los sueños dorados a veces pueden quedar diluidos en premios de segundo escalón del pódium. Suspira porque hay que presumir menos ante los focos, trabajar más en silencio, y recolectar lo que se necesita antes de vender burras… bandas y preseas.