El Capirote, Sevilla, 💙 Opinión

Sacar un paso, ¿una fórmula para arañar votos?

No hace mucho que parte de los círculos cofradieros clamaban al cielo por la proliferación de procesiones extraordinarias. Tal hartazgo llegó incluso a que se cuestionase en las tertulias si no había incluso más procesiones de la cuenta. Y se miró a las glorias, a las sacramentales y a las cruces de mayo, estas dos últimas —salvo alguna excepción— con un escasísimo número de representantes.

Era entonces cuando la prensa volvía a retomar si no era necesario la reducción de las mismas sobre todo porque la ciudad quedaba desprovista de miembros de las fuerzas de seguridad que tenían que acercarse a cortar calles para que pasaran personas que podían contarse con los dedos de una mano. También había espacio en los círculos para sacar a colación que las penitenciales con sus extraordinarias acababan invadiendo el tiempo de las glorias y otros argumentos más que discutibles que solo alcanzaban la unanimidad cuando se miraba el calendario de años atrás y se encontraba uno con que la Semana Santa era una vez al año y no se extendía en el calendario desde enero hasta prácticamente el comienzo de la Navidad.

Ahora, aquellos mismos que usaban la cuestión sobre las procesiones extraordinarias pide ahora que vuelvan cuando pase la pandemia. Y cuantas más mejor. Que sea algo así como una procesión donde se den cita las imágenes con mayor devoción de la ciudad. O que lo haga una sola, de tal arraigo entre los sevillanos que mueva también a los cofrades de fuera. Porque rara es la ciudad donde su devoción más importante no traspasa las fronteras y es capaz de concentrar a miles de fieles llegados desde otras regiones.

Ahora que comienza a verse algo de luz en medio de esta situación en la que nos encontramos inmersos el discurso se torna distinto. Ya sea porque la pandemia ha cambiado nuestros puntos de vista o porque hemos tanteado el terreno y la percepción que ahora se tiene sobre acontecimientos extraordinarios es diametralmente opuesta a lo imaginado. José Antonio Fernández Cabrero, actual hermano mayor de la Macarena, confirmó en su momento que no habría procesión extraordinaria con la dolorosa con motivo del 425 aniversario fundacional. Y Quién lo diría, pero ahora apuesta por hacer «algo extraordinario» una vez volvamos a la tan ansiada nueva normalidad. No muy lejos de allí, en la calle Feria, Manuel Pereira, candidato a hermano mayor de Monte-Sión, llevará en su programa la propuesta de que en un futuro salga el Jueves Santo el Cristo de la Salud. ¿Responde esto al deseo de los hermanos o es más bien una manera de intentar movilizar al mayor número de votantes posibles?

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