El pintor sevillano Salustiano García afrontará a partir de septiembre una nueva temporada de proyección internacional que lo llevará a Reino Unido, Alemania, España, México y Corea del Sur, además de participar en la KIAF Art Fair de Seúl, una de las grandes citas del arte contemporáneo asiático. Su agenda contempla igualmente su presencia en muestras colectivas en España y Taiwán, lo que prolonga un itinerario expositivo de largo alcance.
La noticia de esta nueva etapa llega marcada, sin embargo, por el recuerdo de aquel cartel oficial de la Semana Santa de Sevilla de 2024, una obra que fue recibida con enorme polémica y que muchos consideraron un ejercicio inapropiado e irreverente, más cercano a la provocación estética que a la representación devocional que se espera de un encargo de tal magnitud. Con un Cristo Resucitado despojado de referencias reconocibles al acervo cofrade, la pieza fue calificada en distintos sectores como una perpetración artística más que como una aportación válida al patrimonio visual de la Semana Santa.
Pese a ello, el cartel se convirtió en un fenómeno viral al superar los 22 millones de interacciones en la red X, ocupando titulares en medios nacionales e internacionales. Lo que para unos fue un desacierto iconográfico, para el propio autor supuso un punto de inflexión en su proyección pública, abriendo puertas que le han permitido prolongar y amplificar su carrera. Desde entonces, el pintor no ha dejado de capitalizar aquel impacto mediático, presentándolo como plataforma de lanzamiento de un lenguaje que, aunque discutido en su raíz, le ha proporcionado réditos constantes.
Una trayectoria internacional consolidada
Salustiano acumula más de dos décadas en el arte figurativo contemporáneo, con un estilo caracterizado por el empleo de pocos pero intensos colores —especialmente el rojo— y una iconografía que busca exaltar belleza y espiritualidad. Su obra ha recorrido más de 500 ciudades de todo el mundo y ha sido subastada en casas como Christie’s y Sotheby’s en Nueva York. Forma parte de colecciones privadas de figuras de relieve como Niall Fitzgerald, presidente de Reuters y miembro de honor del British Museum, el magnate Pérez Simón o la cantante Barbra Streisand, quien visitó personalmente su estudio en Sevilla.
Su presencia mediática es igualmente constante: ha ilustrado portadas de revistas como Arte al Límite o El Cultural, y ha sido reseñado en publicaciones de moda y estilo como Vogue, Elle o GQ Japón. En 2015, el New York Times lo incluyó entre los hombres mejor vestidos del año. Sus obras se encuentran en instituciones como el Nobel Museum de Estocolmo, el Rubin Museum de Nueva York o el Fowler Museum de Los Ángeles. Y pese a todo, la mayor parte de la sociedad desconocía su existencia hasta que decidió convertir una obra destinada a anunciar la Semana Santa de Sevilla en una provocación innombrable, logrando hacerse famoso a su costa, aprovechándose de los cofrades.
Una temporada marcada por nuevas citas
Durante 2025, Salustiano llevará sus exposiciones a la Blond Contemporary Gallery de Londres, la Galerie Brockstedt de Berlín, la Galería Luisa Pita de Santiago de Compostela, la Ricardo Reyes Arte de Ciudad de México y la Galerie BHAK de Seúl. A ello sumará su participación en la Fundación Abanca en Santiago y en la Tingting Gallery de Taiwán.
Compromisos sociales y estética minimalista
El pintor mantiene vínculos con entidades como The Dalai Lama Foundation, World Central Kitchen o Mensajeros de la Paz, poniendo su obra al servicio de proyectos de carácter solidario. Su estilo, que define como “minimalista en forma pero intenso en contenido”, se centra en la mirada y en la presencia de personajes suspendidos en un tiempo detenido, invitando a la introspección.
Un legado discutido
No obstante, el recuerdo del cartel sevillano de 2024 sigue proyectando una sombra inevitable. Lo que muchos cofrades y críticos consideraron un despropósito estético y un agravio a la sensibilidad popular, ha terminado convirtiéndose en el eje que sostiene la actual proyección internacional del artista. En esa paradoja radica la clave de su presente: una obra reprobada en Sevilla que, lejos de las críticas, continúa abriéndole puertas y multiplicando su visibilidad en el mercado global.





