Un pregón cargado de historia y espiritualidad
El presidente de la Diputación de Córdoba, Salvador Fuentes, ha pronunciado un pregón cargado de sensibilidad y reconocimiento durante la Romería de Santo Domingo, definiendo esta celebración como “memoria viva que, cada primavera, busca en la sierra una versión de sí misma que aguarda sin prisas”. En un discurso que conjugó historia, fe y afecto por la tradición, Fuentes centró su intervención en homenajear a todos los protagonistas que hacen posible esta fiesta, desde los peregrinos hasta las peñas, pasando por la hermandad y el padre Mariano del Prado.
Scala Coeli: subir con el alma
Durante su alocución, Fuentes invitó a los cordobeses a ascender a Scala Coeli, la “Escalera del Cielo”, no solo con los pies, sino con el alma, subrayando la dimensión espiritual del acto. Realizó un recorrido por la historia y la devoción, recordando la figura de San Álvaro de Córdoba, fundador del santuario en 1423 y creador del primer Vía Crucis de Occidente, “que aún hoy marca la devoción de la humanidad”. En este contexto, destacó que la santidad no se mide con grandes gestos, sino con constancia: “caminar, escuchar, dar palabra y alimento, y volver al silencio para renovarse”.
Homenaje a las peñas y a los protagonistas
El presidente quiso rendir homenaje a quienes sostienen la esencia de la romería, señalando a las peñas cordobesas como “médula de la tradición”. Subrayó que sin ellas, “la romería perdería su alma”, y resaltó cómo su trabajo colectivo llena de sentido la sierra, enseñando que la fe y la alegría pueden ir de la mano y que la primavera cordobesa renace cada año gracias al esfuerzo, la plasticidad y el talento de estas agrupaciones.
Especial mención tuvo para las romeras, en particular para Luna Fernández y Lola Ureña, Romera Mayor e Infantil, cuya presencia “rejuvenece la tradición y dignifica la fiesta”. Fuentes afirmó que estas jóvenes son un faro y un puente que conectan la historia con el presente, deseando que cada ascenso al santuario sea un homenaje a su historia, coraje y fe.
Reconocimiento al padre Mariano del Prado
El pregonero también resaltó la labor del padre Mariano del Prado, destacando su “talla espiritual” y su constante servicio como guía sereno de la comunidad. Según Fuentes, el fraile no solo enseña ni orienta, sino que “acompaña, fortalece y sostiene”, y su pasión por la Romería se refleja en cada peregrino que experimenta la fuerza de esta celebración.
La hermandad y el equilibrio entre tradición y modernidad
Asimismo, reconoció la labor de la hermandad del Santísimo Cristo y San Álvaro, presidida por Francisca Acero, cuya gestión busca un equilibrio entre tradición y adaptación a los nuevos tiempos, consolidando un ejemplo de compromiso y responsabilidad.
Presencia institucional y participación ciudadana
En cuanto a la presencia institucional, Fuentes destacó la participación del alcalde José María Bellido y de toda la corporación municipal, calificándola como un acto de “responsabilidad y gobernanza” que humaniza la autoridad al caminar junto al pueblo. Hizo extensivo este reconocimiento a todos los ciudadanos que, de alguna manera, participan de la romería: peregrinos, peñistas, caballistas, integrantes de carrozas, espectadores o incluso quienes contemplan el cortejo desde un balcón.
La romería, patrimonio de todos
El pregonero concluyó afirmando que “la romería es nuestra, es de todos”, recordando que la verdadera grandeza de esta tradición reside en quienes la viven, sienten y comparten. “Primavera tras primavera, la sierra vuelve a llenarse de vida, de color, de alegría, recordándonos que la verdadera grandeza de la tradición reside en las personas que la viven, la sienten y la comparten. Aquellas que encuentran un refugio en la casa de un Dios cercano”, subrayó, invitando finalmente a todos a visitar Scala Coeli, la escalera del cielo, porque para encontrar la paz nunca es temprano.





