Fuentes ha mostrado su incompresión a que «ahora Izquierda Unida quiera plantear estos debates» a través de unos comentarios que ha catalogado de «desafortunados e impropios»
El presidente de la Gerencia Municipal de Urbanismo, Salvador Fuentes, y la delegada de Casco Histórico del Ayuntamiento de Córdoba, Marian Aguilar, han comparecido este martes en la Plaza de Capuchinos para explicar la intervención que el consistorio va a acometer tanto en este enclave como en la Cuesta del Bailío, consistente en reparar el pavimento, ocultar el cableado (que será soterrado), someter a una limpieza a la cerrajería del Cristo de los Faroles y encalar las paredes circundantes. Una intervención para que la, en todo momento, se utilizarán idénticos materiales a los originales, tan y como han enfatizado ambos comparecientes que han garantizado que «no se va a introducir ningún elemento nuevo».
Una intervención, presupuestada «en torno a unos 100.000€», orientada «a mejorar la conservación de este lugar tan emblemático de la ciudad», y «uno de los rincones más visitados por los turistas y más fotografiados por los propios cordobeses» ha subrayado Aguilar que ha destacado que con esta resanación se va a lograr «un impacto visual de conservación y limpieza» de un entorno que es patrimonio «de todos los cordobeses». Por su parte, Fuentes ha afirmado que se trata de un enclave -«un espacio público y catalogado»- de un valor patrimonial incalculable que «tenemos la obligación de proteger y conservar y ese es el motivo que justifica el proyecto». «Se trata de sanear un espacio que está muy deteriorado» y «tiene una relevancia patrimonial muy importante», ha explicado.
El proyecto tendrá un plazo de ejecución de tres meses y el expediente está pendiente de la autorización de la ejecución de obra por lo que se estima que pueda comenzarse la intervención en septiembre o, como mucho, octubre. En la obra se va a aprovechar para subsanar un problema derivado de una intervención acometida en 2015 -gobernando Izquierda Unida- que consiste en que cuando llueve se forma una bolsa de agua en una zona de la plaza.
Cuestionados acerca de las recientes críticas de Izquierda Unida a esta intervención, comentarios que Aguilar ha tachado de «desafortunados» ya que » ya se hicieron actuaciones anteriores con otros equipos de gobierno» y se trata de un enclave que es «patrimonio de todos los cordobeses». Al respecto, Fuentes, que ha sido aún más contundente, ha aprovechado su intervención para recordar precisamente la mencionada intervención, realizada «en época del señor Francisco Tejada» (concejal de Izquierda Unida). Una intervención similar en el mismo enclave que recibió los parabienes tanto del Partido Popular como, obviamente, de Izquierda Unida deslizando que resulta incomprensible que entonces fuera normal que el ayuntamiento encalase las fachadas de los conventos que dan forma a la plaza de Capuchinos y ahora no.
De ahí que Fuentes haya mostrado su incompresión a que «ahora Izquierda Unida quiera plantear estos debates» a través de unos comentarios que también ha catalogado de «desafortunados e impropios» de un grupo municipal, que «por muy en contra que esté de la Iglesia, no puede tener esa frivolidad a la hora de hacer juicios de valor». «Estamos aquí defendiendo, antes que nada el patrimonio de Córdoba. No nos podemos rasgar las vestiduras al hablar de la necesidad de conservarlo como escaparate mundial de la ciudad y cuestionar una obra que ya hicieron ellos con bastante responsabilidad y ahora cuestionarlo porque hay otro gobierno. Vamos a hacer lo que haya que hacer para conservar el patrimonio de Córdoba, que no le quepa a nadie ninguna duda», ha concluido.
Conviene recordar que el grupo municipal de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Córdoba, al que no le debe parecer suficientemente importante este enclave, censuraba que el gobierno municipal se dedique a «blanquear muros de edificios privados» mientras mantiene paralizadas obras que fueron consensuadas con los vecinos al término del anterior mandato», de donde se deduce que los comunistas pretenden que el gobierno municipal actual acometa lo que ellos y sus socios fueron incapaces de hacer limitándose a decir que lo harían.
En concreto, el grupo conunista ha denunciado que el gobierno municipal haya decidido restaurar la plaza de Capuchinos incluyendo, como es lógico, la limpieza de las fachadas, algo de lo que Izquierda Unida asegura -en una nueva muestra de infinita y grotesca ignorancia- que «tendría que ocuparse el propietario del edificio, que en este caso es la Iglesia». Cabe recordar que tanto en el mandato de Isabel Ambrosio como en los encabezados por los comunistas, han sido entidades adscritas a la iglesia católica, en concreto las hermandades que tienen su sede canónica en este enclave las que han adecentado la plaza y la cuesta excediendo con creces su responsabilidad. Sólo a un necio se le ocurriría defender que adecentar las calles de Córdoba no corresponde al ayuntamiento. Arreglos que se hacían imprescindibles toda vez que la incompetencia de socialistas y comunistas mantenían año tras año estas localizaciones en un estado deplorable ante el estupor de los miles de turistas que transitaban por esta zona. Al parecer Pedro García y sus amigos pretenden que el ayuntamiento continúa haciendo dejación de sus obligaciones. algo que parece que el actual equipo de gobierno no está dispuesto a hacer.
En el comunicado emitido al efecto, Izquierda Unida ha asegurado que «cuando el Ayuntamiento reforma cualquier calle de la ciudad se limita a actuar sobre el espacio que es de su titularidad, y no se arreglan los desperfectos que puedan tener los edificios de viviendas ni de otros inmuebles que son de propiedad privada», motivo por el cual ha tachado la restauración tanto de la plaza como de la cuesta de «agravio comparativo» que hace el gobierno de Bellido en el caso de Capuchinos al «querer pagarle a entidades privadas como la Iglesia la rehabilitación de sus propiedades con dinero de todos los cordobeses y cordobesas». Una absoluta memez, que provoca la carcajada, en la medida en que resulta imposible restaurar la plaza de Capuchinos sin blanquear las paredes de los edificios que la circundan.
Por todo ello, los comunistas han afirmado que Bellido se dedica «a pagarle los albañiles a la Iglesia» y han subrayado que «prioriza pequeñas actuaciones estéticas» frente a otras relacionadas con la accesibilidad o la movilidad que irían en beneficio de quienes habitan la ciudad y también de quienes nos visitan. Para que todo el mundo lo entienda: la plaza de Capuchinos, enclave de Córdoba mundialmente conocido no debe ser arreglado en opinión de Izquierda Unida. Hay otras zonas mucho más importantes. En el colmo de la incongruencia, al comunicado destaca que «es importante cuidar la zona patrimonial», pero señala que «estas actuaciones ni siquiera repercuten en el cuidado del patrimonio, sino que son solo arreglos muy puntuales y de carácter estético que van más encaminadas a que el casco luzca bien en las fotos que a cuidarlo tanto para el turismo como para los vecinos y vecinas que aún resisten en sus barrios». Cabe preguntarse que si esta restauración le parece mal a Izquierda Unida, ¿cómo le parecería una de mayor envergadura? ¿O sólo depende de quién la haga?





