San Esteban da un verdadero ejemplo de inclusión

Pocos aspectos existen en la vida más igualitarios que un hábito nazareno. Oculto tras el antifaz, incluso las alturas son complicadas de adivinar -en ocasiones- gracias al capirote, el cofrade permanece en un anonimato que le despoja de diferenciaciones que no proceden en una estación de penitencia, cuyo fin último es el de realizar una protestación pública de fe cristiana y ofrecer catequesis plástica al pueblo que se acerca a ver una salida procesional.

Sin embargo, tras el antifaz las personas no dejan de ser ellas mismas y sus circunstancias, como decía Ortega y Gasset. Las Hermandades, como órgano perteneciente a la Iglesia, han de dejar sus puertas abiertas para que todo aquel que quiera acompañar a las sagradas imágenes pueda hacerlo de la mejor forma posible. Hoy en día la sociedad está plenamente concienciada de la importancia de incluir a las personas cuyas capacidades son distintas a las de los demás, respetando esta diversidad y aceptándola como forma natural de organización social. La tan manida igualdad que se pregona hoy en día no consiste en ofrecerle a cada persona exactamente lo mismo, sino brindarle las ayudas y los apoyos que se requieran en función de sus capacidades y necesidades.

Por ello, la Hermandad de San Esteban de Sevilla ha llevado a cabo un taller de atención a nazarenos con capacidades diferentes, con el objeto de formar a siete diputados de cortejo de la Cofradía para concienciar así de las necesidades de las personas con capacidades diferentes que están llamadas a participar en las estaciones de penitencia, y procesiones, y poder atenderlas correctamente.

La jornada formativa sirvió para preparar a los diputados de tramo a estar atentos, a si un nazareno asignado a él tiene alguna necesidad derivada de su discapacidad. Asímismo a concienciar a las Hermandades a que preparemos recursos y apoyos adecuados para dar respuesta a los hermanos con capacidades diferentes, mientras realizan su estación de penitencia, así como a conocer cómo se debe acompañar y atender a estos hermanos.

Por ello desde la Cofradía se informa que durante los días de reparto de papeletas de sitio los hermanos y hermanas que pudieran necesitar alguna atención personalizada durante la próxima estación de penitencia -por encontrarse en alguna situación de discapacidad permanente o sobrevenida- lo pongan de manifiesto a la Diputación Mayor de Gobierno, al objeto de poder ofrecerles la atención y asistencia que precisen durante la tarde del Martes Santo.

Lo anterior se une a la inicativa ya puesta en marcha en el año anterior, para los hermanos y hermanas que, por motivos de salud o avanzada edad, tengan la movilidad reducida o limitada, y que por ello no puedan participar activamente en nuestra Estación de Penitencia, habilitándoles un espacio reservado para que puedan presenciar la salida de nuestra Cofradía, junto a la puerta de nuestra sede canónica, en la tarde del próximo Martes Santo. 

Sin duda, una notable iniciativa que habría de servir ejemplo para todas las demás, a fin de poder permitir a todo el mundo, más allá de sus distintas capacidades, realizar estación de penitencia con dignidad y pudiéndose atender las necesidades que se puedan requerir a cada momento por estos hermanos que desean acompañar a sus sagradas imágenes en la estación de penitencia.