Santa María del Alcázar preside la Eucaristía por el 75º Aniversario del Dogma de la Asunción

La Catedral de la Natividad de Nuestra Señora acogió el pasado sábado, 1 de noviembre, a la imagen de Santa María del Alcázar, Excelsa Patrona de Baeza, en una jornada de intensa devoción y fervor mariano. La Virgen fue trasladada al Templo Mayor de la ciudad para presidir la Santa Misa de Acción de Gracias con motivo del 75º aniversario de la Proclamación del Dogma de la Asunción de la Virgen María.

Decenas de baezanos y fieles abarrotaron la Catedral para participar en la Eucaristía, que se enmarca en los cultos preparatorios para la esperada Coronación Pontificia de la Patrona. Esta celebración es vista como una reafirmación del profundo sentir mariano de Baeza, una ciudad que históricamente ha defendido la pureza y los privilegios de la Madre de Dios.

La Santa Misa fue presidida por el Rvdo. Sr. D. Andrés Nájera Ceacero, Párroco de Santa María del Alcázar y Capellán de la Archicofradía, y concelebrada por el Ilmo. Sr. D. Bartolomé López Gutiérrez, Vicario Territorial de Baeza.

En un gesto de profunda humildad, la imagen de Santa María del Alcázar se presentó a los fieles de una manera sencilla, sin su manto. El Capellán de la Archicofradía, durante su predicación, destacó el simbolismo de este hecho: «Hoy la Virgen quiso cubrir con su manto a todos los baezanos».

Durante la Eucaristía se recordó la especial vinculación de Baeza con los dogmas marianos. La ciudad y su antigua Universidad ya defendieron y proclamaron la pureza de María, y hace 75 años, la urbe entera defendió con fervor la definición dogmática de la Asunción de la Virgen, enviando numerosas solicitudes al Santo Padre Pío XII.

Cuando el Papa Pío XII definió el dogma el 1 de noviembre de 1950, la noticia fue acogida con inmenso júbilo en la Diócesis. De hecho, al año siguiente, Baeza acogió una gran celebración de Acción de Gracias con las principales devociones marianas del Arciprestazgo.

La vinculación de la Virgen del Alcázar con este misterio es notable. En 1950 participó en la Procesión Magna conmemorativa de la definición dogmática y, 75 años después, el pasado 4 de octubre, volvió a Jaén para participar en el Rosario Magno del Año Jubilar de la Esperanza, representando precisamente el misterio de la Asunción de María.

La capilla musical del acto corrió a cargo del Grupo Coral Juglares, quienes solemnizaron la celebración con su exquisito repertorio.

Como colofón a la jornada, y en la intimidad del templo, las secciones locales de la Adoración Nocturna Española (ANE) y la sección Femenina (ANFE) celebraron su Vigilia General en sufragio de los Fieles Difuntos, honrando así a la Virgen del Alcázar, que es la «madrina» de estas secciones desde su fundación en la ciudad.