Santiago Padilla, presidente de la Hermandad Matriz de Almonte, ha emitido un comunicado dirigido a las hermandades, asociaciones y simpatizantes de la Virgen del Rocío.
Padilla expresa que «en este camino complicado de preparación de la celebración de Pentecostés 2021, como consecuencia de la evolución de la pandemia, a día de hoy los casos contabilizados en Almonte no bajan, al igual que en el Condado de Huelva. De hecho, han subido veinte puntos la incidencia de ayer para hoy. Estamos 636 casos, lo cual nos obliga a hacer un llamamiento a la prudencia de todos y desaconsejar el desplazamiento masivo; así como la “organización de caminos».
El Presidente de la Hermandad Matriz afirma que «lo más importante que debe brillar en este Pentecostés, Rocío de Esperanza, es el buen nombre de la Virgen que celebramos y festejamos». Y añade que «hemos hecho muchos sacrificios a lo largo de la pandemia en atención al interés general de Andalucía y de España y ahora no podemos bajar la guardia y desatender nuestras obligaciones con la sociedad, en un momento, en el que no hay Estado de Alarma pero la pandemia sigue muy activa».
«En estas circunstancias -prosigue-, desaconsejamos totalmente la apertura de las Casas de Hermandad en la aldea del Rocío; al menos como punto de reunión de hermanos y simpatizantes o de aquellas que tengan sus casas alquiladas. Y desaconsejamos igualmente cualquier iniciativa relativa a organizar caminos o reuniones de hermanos y de personas afines en el Rocío o en los caminos».
Padilla recuerda que «un año más, desgraciadamente, las redes sociales deben ser el mejor canal para celebrar en comunión fraterna este Pentecostés diferente». Y agradece que se haga llegar este mensaje «a tus hermanos para que todos tomemos conciencia de la realidad delicada y difícil del momento. Querer a la Virgen nos exige este acto de generosidad con nuestros hermanos y con la sociedad».
«Te envío un fuerte y afectuoso abrazo, y te agradezco todo lo que estás haciendo para mantener el pulso de la devoción rociera en tu pueblo o ciudad. ¡Viva la Virgen del Rocío!», concluye una nota cargada de coherencia y responsabilidad que vuelve a evidenciar el incuestionable ejemplo que el movimiento rociero está siendo a lo largo de este durísimo camino.





