Córdoba

Sebastián Montes concluye la restauración de «la última imagen de Juan Martínez Cerrillo»

El nombre del imaginero cordobés Sebastián Montes se halla íntimamente ligado al de dos misterios que brillan con luz propia en la ciudad de San Rafael, el que acompaña al Santísimo Cristo de la Agonía y el que compone la escena de la entrada triunfal de Nuestro Padre Jesús de los Reyes en Jerusalén. Dos misterios dotados de una incuestionable singularidad que emana de la indiscutible capacidad artística de montes y que se traduce en una marcada expresividad y en una profunda simbología que se manifiesta con una considerable profusión en múltiples detalles que aportan su particular visión de concebir la imagineria. 

La obra de Sebastián Montes se complementa con su faceta de restauración cuya impronta se ha dejado notar múltiples intervenciones que se reparten por los cuatro puntos cardinales el universo cofrade. La última de estas intervenciones acaba de concluir, la restauración a la que ha sometido a la imagen del Señor Resucitado, que pasa por ser, según ha explicado a Gente de Paz el propio Montes: “la última obra escultórica realizada por Juan Martínez Cerrillo en el año 1983, para Bujalance, su pueblo natal”.

Se trata de una imagen devocional tallada en madera de pino policromada y telas encoladas y estucadas como es en el caso del sudario y la capa que esta a su vez está decorada con guadamecíes realizados también por el propio autor. En la medida en la que la imagen desde su hechura nunca había sido Montes ha intervenido sobre “una obra del maestro tal cual salió de sus manos”, subraya Montes.

Antes de la intervención y con el fin de alcanzar un mayor conocimiento sobre el bien y definir un diagnóstico de conservación, se han desarrollado diversos estudios técnicos con análisis estratigráficos, además de los estudios de identificación y caracterización de los materiales constitutivos de la obra. Tras esta fase, Montes llevó a cabo una limpieza químico-mecánica de toda la imagen de manera exhaustiva, con el fin de eliminar toda la suciedad ambiental y grasa adherida.

Finalmente han sido saneadas todas las líneas de unión, fisuras y grietas ocasionadas por los movimientos propios de la madera además de los daños ocasionados por algunos elementos metálicos que presentaba la imagen los cuales le han sido retirados. Un proceso cuyos efectos pueden apreciarse en la crónica gráfica de una intervención que ha devuelto todo su esplendor a la talla.

Sebastián Montes goza de un nombre con sello propio, entre los mejores imagineros de Andalucía, como se demuestra en las exposiciones nacionales de escultura religiosa en las que ha participado. Su obra bien por tener una expresión y fuerza fuera de lo común, o bien por estar bastante lejos de las típicas y anodinas imágenes que secundan titulares de muchas hermandades hace que Sebastián Montes sea reconocido como “el imaginero de la expresión”.

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