Andalucía, Sevilla

«Seguramente estaremos ante una Semana Santa con cortejos en la calle y relativa normalidad. Muy, muy, muy mal tenemos que estar para que no haya procesiones»

España y prácticamente todo el mundo han pasado las Navidades ‘cabalgando’ la sexta ola del coronavirus. Aún no hemos salido de ella y en el horizonte ya se vislumbra otro hito en el calendario: la Semana Santa. Este año, la Pascua se celebra a mediados del mes de abril: el día 10 de ese mes será Domingo de Ramos y el 17 de abril, Domingo de Resurrección, por lo que quedan alrededor de tres meses.

Pero pese a ello, algunos virólogos ya se atreven a predecir cómo puede estar el panorama pandémico cuando llegue la Semana Santa. Joan Caylà, miembro de la Sociedad Española de Epidemiología, declaró a Redacción Médica que «estamos en riesgos de que la séptima ola llegue antes de Semana Santa». Caylà pidió que «pensando en esas fiestas, esté todo muy controlado, lo cual implica esmerarse mucho por el bien de la salud y de la economía».

Por su parte, el urgenciólogo Miguel Gutiérrez declaró a El Español una postura más optimista: «El porcentaje de vacunación y una variante muy contagiosa pero menos violenta, han sido factores claves para que se hayan celebrado espectáculos navideños. Muy, muy, muy mal tenemos que estar para que no haya procesiones». «Seguramente estaremos ante una Semana Santa con cortejos en la calle y relativa normalidad, pero en los contextos de grandes multitudes habrá que emplear la mascarilla», añadió.

Otro virólogo, Vicente Soriano, exasesor de la OMS, declaró a El Mundo que el final de esta pesadilla está cerca: «Para Semana Santa esto se ha acabado». Soriano basa su rotunidad en la aparición de los medicamentos antivirales. «Los primeros antivirales se han aprobado, acaban de salir y van a aparecer más en los próximos meses: inhibidores de la polimerasa y de la proteasa para que la gente pueda hacerse el test de antígenos en su casa y, en el caso de que den positivo, puedan empezar a tomarse las pastillas», dijo. «La gente no se pone grave y lo que va a ocurrir es que las sucesivas olas se van a comportar cada vez más como ya se están comportando, como un catarro de invierno más», vaticinó.