Sevilla acaricia su semana grande en cuarto sábado de Cuaresma

La Lanzada, la Resurrección, San Bernardo o el Divino Perdón de Alcosa han rezado el Vía Crucis por las calles

Cuaresma de emociones y esplendor en Sevilla. Así vive la ciudad la antesala de la ansiada Semana Santa tras dos años de espera.

Muchas Imágenes recorren los enclaves más populares de los distintos barrios para evangelizar y dar público testimonio de fe rezando el Vía Crucis.

El Cristo de la Lanzada visitó enclaves como San Andrés y la calle Feria en su Vía Crucis. Fotos: Hdad. De la Lanzada.

Una de estas tallas fue la del Cristo de la Sagrada Lanzada, que salió a evangelizar las feligresías de San Andrés, San Pedro y la calle Feria.

El acto fue íntimo en su forma pero multitudinario en la participación de cofrades que no quisieron perder detalles del rezo en cada una de las estaciones.

El Señor del Divino Perdón recorre su barrio en Solemne Vía Crucis. Fotos: Hdad. Del Divino Perdón.

Algo parecido ocurría en el Parque Alcosa con el Cristo del Divino Perdón, pero aquí el silencio y la oración se intercalaban con las cornetas y tambores de la Banda de la Presentación al Pueblo de Dos Hermanas.

Momentos muy emocionantes se vivieron en el transcurso del itinerario, pues muchos vecinos volvían a ver al Señor tras estos dos complicados años de pandemia.

La Virgen del Amor es la única Imagen Mariana que preside cada Cuaresma un Vía Crucis en Sevilla. Fotos: Alejandro Sigüenza.

De Alcosa regresamos al casco histórico de la ciudad, y más concretamente a la calle San Luis donde esta tarde se rezaba el Vía Crucis con la Virgen del Amor de la Hermandad de la Resurrección.

La Dolorosa lucía un conjunto bordado, y se alzaba sobre las andas con una gran cruz de madera a su espalda, evocando el momento de la Soledad de María tras la muerte de su Hijo, que vino a salvarnos.

El Cristo es portado por sus hermanos durante el rezo del Vía Crucis.

Por último, la Hermandad de San Bernardo consagraba el vía Crucis con el Santísimo Cristo de la Salud.

La imponente hechura del imponente crucificado destacaba en los callejones del barrio, donde hacía dos años que no podía llegar debido a la pandemia.que aún sufrimos.

Se completaba así una noche fabulosa en la que ya se palpan los preparativos para lo que ha de venir: El centro de la pasión, la Sagrada Eucaristía, la Semana Santa.