Sevilla

Sevilla concede una calle al pregonero del pueblo

Él es el poeta del pueblo, el juglar de varios generaciones, el cofrade de la rebeldía, el revolucionario de los versos, el cantor de nuestros sueños y el pregonero que nunca fue. Pascual González es eso y muchísimo más. Es el Rey de las sevillanas, el compás imperecedero y el genio que logró llevar el nombre de Sevilla y Andalucía hasta los confines del mundo.

Y Sevilla y sus cosas, la que a veces se olvida de algunos de los hijos que más la han amado, la misma que le debe un pregón que probablemente los avatares del destino mantendrá para siempre entre el cajón de sus deudas impagables, ha querido por fin tener un pequeño gesto de justicia poética con el gran poeta del Calzada, el que hizo sentir por sevillanas a generaciones enteras de seres humanos en los cuatro puntos cardinales del universo, acariciando con sus versos de terciopelo a miles de corazones que, en virtud de su pentagrama, aprendieron a latir a compás ternario.

Él afirmaba en una entrevista hace un par de años «yo no quiero reconocimientos. Prefiero vivir muchos años con el cariño de un pueblo. La administración es ciega ante estos casos. El Pali, el “trovador de Sevilla”, lleva 25 años esperando un monumento, con proyectos guardados en unos cajones por los que han pasado varios partidos. Quienes hacen cosas por la ciudad caen rápido en el olvido. Es una pena que se tenga que morir alguien para poner una placa en la plaza donde nació». Pero que no los necesite no significa que no los merezca, mucho más que otros nombres que han llegado a trufar el callejero de la ciudad de la Giralda sin haber hecho jamás nada por defenderla y hasta habiendo renegado de ella.

«Me siento pregonero del pueblo porque, con nuestros temas cofrades, toda España canta eso de “El puente te esta esperando”, “Capataz”, “Jesús Preso”… Todos los sevillanos tienen escrito un pregón en su cabeza pero yo no necesito tener un borrador en el bolsillo. El mío seria muy sevillano, como yo. Adoro a todo el que escribe letras sin saber, al que entona una saeta aunque no cante bien o pinta una imagen como puede, porque todo eso sale desde el amor»…

Ahora, por fin, el Ayuntamiento de Sevilla parece querer enmendar con él este error que se perpetuaba en el tiempo. El consistorio, a través del distrito Nervión y a instancias de la Asociación «Niños de la Calzá» procederá a bautizar una calle del barrio, de su barrio, con el nombre de Pascual González Moreno, el más cofrade de los trovadores de la revolución. Un emotivo acto que tendrá lugar entre la Plaza del Sacrificio y la Avenida de la Buhaira el martes 21 de febrero «a las cuatro de la tarde», como no podía ser de otro modo.

Ese día, no será Pilatos quien entregue a Jesús al pueblo, sino el pueblo quien entregue su cariño y su gratitud desnuda a quien tantas veces le hizo sentir de manera tan especial. Sevilla entera quedará paralizada por un instante para sucumbir nuevamente a los versos del rapsoda de la eternidad, a la magnificencia inabarcable de la creatividad más pura, la que se encarna en el sentimiento, la que emociona sin muros de contención, la que hizo claudicar a quienes pensaban que la modernidad consistía en renunciar a las tradiciones más hondamente arraigadas en las entrañas de Sevilla, hasta comprender, con la rotundidad de sus versos, que es con el amor y el respeto a cada pequeña pincelada que compone el cuadro perfecto de los rincones de la memoria como se construye el mañana por obra y gracia de nuestra propia idiosincrasia.

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