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Siete coronas para siete reinas

Existen actualmente en España más de seiscientas treinta imágenes marianas coronadas. Para tal ocasión, una de las piezas fundamentales es, sin duda, la presea que el prelado dejará sobre las sienes de la venerada Virgen. Mientras que algunas juntas de gobierno optan por remodelar una corona otros prefieren encargar la ejecución de una nueva pieza. La editorial Edicel recoge por primera vez todas las coronaciones llevadas a cabo desde la primera, la de la Virgen de Veruela hasta la acaecida en octubre del año pasado en Sevilla, la de Nuestra Señora de la Victoria, en una obra colosal a la par que completa. Elabora además un apartado protagonizado por las mejores preseas de España. ¿Cuáles son las siete coronas más impresionantes de nuestro país?

Virgen del Pilar (1905)

El trasfondo de esta coronación hay que buscarla en 1904, cuando la marquesa de Cubas, María Blanca Fernández de Córdoba y Álvarez de las Asturias, comentó a un grupo de amigas realizar una importante peregrinación a un importante centro mariano con la finalidad de conmemorar el quincuagésimo aniversario del dogma de la Inmaculada Concepción. Pensaron que ese lugar tenía que ser la Basílica del Pilar. Enterado de esto el episcopado español, ahora solo quedaba llevar a cabo tal hazaña.

En la confección de la presea pudo colaborar cualquier español, siendo llevada a Roma para que fuera bendecida por el Papa, Pío X. La coronación se llevó a cabo el 25 de mayo, siendo el arzobispo Juan Soldevila y Romero el encargado de colocar la corona sobre la imagen mariana. Antes, dieciocho días estuvo abierto el templo, de día y de noche, ofreciéndose cuatro mil misas. En cuanto a la corona, fue labrada en la conocida joyería Ansorena de Madrid, siendo de oro macizo y platino, con más de diez mil piedras preciosas engarzadas. Sobresalen los diamantes rosas, (5.725), brillantes (2.826), perlas (145), esmeraldas (74), rubíes (64), zafiros (40). En cuanto al resplandor que circunda la corona, es de oro macizo con presencia de topacios, amatistas, corales y otras piedras preciosas. Cuarenta artesanos trabajaron noche y día en una obra que tardó en realizarse 45 días.

Santa María de Guadalupe (1928)

La patrona de Extremadura fue coronada el 12 de octubre de 1928, contando con la presencia del rey Alfonso XIII, entre otras personalidades, quien le otorgó el título de Reina de las Españas o de la Hispanidad. La Santa Sede anunció tan importante noticia en enero de ese mismo año. Su coronación sirvió además para reconocer la influencia que la sagrada imagen ha tenido históricamente sobre los países iberoamericanos. El cardenal Segura, arzobispo de Toledo, le impuso la corona. Esta, que también fue posible gracias a las donaciones del pueblo español, se custodia hoy en el relicario del monasterio, donde además se encuentra otra importante pieza, la conocida como “Arqueta de los esmaltes”. Realizada por Félix Granda en 1928, se emplearon en su construcción 34.364 piedras preciosas, entre las que destacan brillantes y esmeraldas.

Madre de Dios de los Desamparados (1923)

La Madre de los valencianos fue coronada el 12 de mayo de 1923, tras dos años desde que el Papa Benedicto XV concediera el privilegio de la coronación de la patrona de Valencia, hecho que sucedió el 15 de octubre de 1921. Al acto asistieron los reyes, Alfonso XIII y Victoria Eugenia, el Papa Pío XI, el cardenal Federico Tedeschini y el arzobispo de Valencia, Enrique Reig Casanova, entre otras personalidades. La presea fue realizada gracias a las donaciones de los valencianos. Ejecutada por el orfebre valenciano José Sugrañes, en colaboración con Vicente Navarro Remi, lleva engarzados un total de 4.835 brillantes, 3.082 piedras rosas, 656 perlas, 16 esmeraldas, 7 amatistas, 8 topacios, 4 ópalos, 60 medias perlas y 5 zafiros. 8.673 piedras preciosas para una obra que tardó seis meses en hacerse realidad, siendo expuesta posteriormente en el establecimiento de Sugrañes.

Nuestra Señora de los Reyes (1904)

Coronada el 4 de diciembre de 1904, se convierte en la primera imagen coronada canónicamente en Andalucía. Iniciados los trámites por el beato Marcelo Spínola a finales del XIX, no llegaría la celebración de este acto hasta finales de 1904, tras un triduo preparatorio en honor de la patrona de Sevilla y su archidiócesis. Contó con la presencia, además de Marcelo Spínola, del nuncio apostólico Arístides Rinaldini, el arzobispo de Toledo, Ciriaco María Sancha y Hervás, y el Obispo de Emaús, Monseñor Stanley, entre otros. Se da la circunstancia de que la imagen fue coronada por el Cardenal Ciriaco María, siendo la única imagen que recibió la presea de manos de un prelado que no fuera de Sevilla. La ejecución de la corona contó desde sus inicios con una importante polémica. El beato se vio obligado, por la presión popular, a cambiar el diseño y el artífice destinado para ello, ya que el joyero José Lecaroz dejó fuera gran parte de las joyas ofrecidas por los sevillanos. Finalmente fue Pedro Vives quien ejecutó la presea en su taller de la calle Génova. Fue construida con 11.960 piedras preciosas, y de oro de 22 quilates, alcanzando un peso de 2.255 gramos. Entre las curiosidades, la perla irregular que donase el Conde de Urbina y que se respetó en su totalidad, dando forma a uno de los angelitos que aparecen en la obra.

Nuestra Señora de las Angustias (1913)

La Reina de Granada fue coronada con una presea que se hizo posible gracias a las donaciones que llevaron a cabo en la capital nazarí y en Madrid —esta encabezada por Salvador Barrera, granadino, obispo de Madrid-Alcalá—. La pieza con la que fue coronada, contó con más de 6.000 piedras preciosas, que viajaron hasta la capital de España, concretamente hasta el taller de la Joyería Merabini, una conocida casa cuyo propietario era italiano, quien además trabajó para la Casa Real. Se trata de una corona real de estilo renacimiento, construida sobre una base formada por cuatro medallones, conformando ocho imperios y rematada con una bola del mundo que sustenta la cruz. Destacan los 5 kilos de oro macizo, 2.713 perlas y 4.289 piedras preciosas, 1.155 brillantes, 2.419 diamantes rosas, 240 esmeraldas, 266 rubíes, 94 granates, 93 topacios, 12 amatistas, 9 zafiros y 1 jacinto. El decreto por el cual autorizaba la coronación fue firmado por el papa Pío X el 30 de abril de 1913, imponiendo la presea José Messeguer, arzobispo de Granada.

Nuestra Señora del Carmen (1925)

Coronada el 23 de abril de 1925, contó con la asistencia de los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia. Este acontecimiento no se entendería sin la iniciativa del por aquel entonces prior de la comunidad carmelita de Jerez, fray Luis María Llop. Para su coronación se llevó a cabo un concurso en mayo de 1922, recibiéndose un total de 16 bocetos. Se seleccionaron tres de ellos, decantándose el jurado por el presentado por José David, orfebre valenciano nacido en Játiva. Realizada en oro de ley, cuenta con casi diez mil piedras preciosas. Las aportaciones de los jerezanos se tradujeron en. Fue coronada por el Nuncio de Su Santidad, Federico Tedeschini. Tal es la riqueza de esta joya que en la década de los cincuenta la imagen salió con la corona de María Santísima de la Paz en su Mayor Aflicción, por temor a que fuera sustraída. Nada extraño, pues días antes de este acontecimiento histórico, la corona sufrió un intento de robo, e incluso el mismo día de su coronación la pieza quedó olvidada en el convento, encontrándose este con las puertas abiertas.

Nuestra Señora del Carmen (2012)

Desde 2008 comenzaron a darse los primeros pasos para celebrar un acontecimiento histórico no solo para la comunidad de San Cayetano sino para toda la ciudad de Córdoba. El 12 de mayo de 2012 las naves catedralicias se quedaron pequeñas para acoger la afluencia de cordobeses y devotos llegados principalmente desde Andalucía. Demetrio Fernández, obispo de Córdoba, impuso la presea, confeccionada por el orfebre Manuel Valera gracias a las donaciones de los cordobeses. Entre sus impulsores, fray Juan Dobado, quien además diseñó la corona. El acto contó además con la presencia de Savero Cannistrà, general de la Orden de los Carmelitas Desalzos. En cuanto a la presea, es curiosa la filacteria que lleva en la base de la misma, escrita la cita del salmo 44 —“De pie a tu derecha está al Reina, enjoyada con oro—. Alterna rayos rectos con otros flameantes separados por ramos de rosas, que hacen alusión a las letanías. 80 piezas de joyería antigua que van desde los siglos XVIII hasta el XX donde destacaron anillos de esmeraldas, sobresaliendo estas junto con una importante colección de brillantes. Entre las piezas de gran valor, un delfín que aparece en el centro y una mosca, en oro, escondida en una de los imperiales. La corona se ha enriquecido —en 2018— con unas trescientas joyas de los siglos XVIII al XX, presentando una valiosa colección de diamantes y chatones del siglo XIX únicos. Al mismo tiempo presenta una rica colección de perlas cultivadas del siglo XVIII. La pedrería supera las 4000 piedras, destacando los brillantes y diamantes, así como las esmeraldas y topacios, y la gran Rosa de Francia en la parte delantera. El peso supera los siete kilos en total.

 

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