Suspendido por COVID-19

Me van a perdonar, llamar irresponsable y todo lo que quieran, pero estoy en absoluto shock por la saturación informativa por el coronavirus. Ojo, y yo, con este, son tres los artículos que hago sobre el tema, pero lo creo justo.

Es necesario para mí alabar las decisiones que hermandades, cofradías, formaciones musicales y, en parte, algunas administraciones, que han tomado para suspender la mayor parte de los eventos del país así como cultos, ensayos etc. Decisiones durísimas en la Cuaresma, una época que a todos los que amamos la Semana Santa supone perder parte de ese tiempo que llevamos esperando los cofrades todo el año.

Viendo la capacidad del coronavirus de expandirse, con cientos de casos confirmados diarios, es lógico que se tomen las medidas oportunas para proteger a la sociedad, pero piensen en los músicos cofrades que empiezan sus ensayos tras el verano y que han tenido que suspender los conciertos que tanto tiempo llevaban esperando. Los costaleros que ensayan todas las semanas para llevar a sus titulares con el mayor de los honores.

Piensen en los devotos que esperaban poder besar las imágenes que veneran y acudir a los mayores cultos en su honor. Y ahora piensen en todas esas personas mayores y enfermos crónicos vulnerables a este virus, que queremos y que no quisiéramos ver infectados. Es en ellos, en todos, en los que hay que pensar, y por los que se toman las decisiones, para que puedan seguir viviendo momentos junto a sus devociones todo el año y no falten a ningún culto más.

Por toda nuestra sociedad debemos ser responsables, quedarnos en nuestras casas y rezar desde ellas a esos titulares que queremos ver en Semana Santa. Aunque sea una Cuaresma atípica, Ellos estarán todo el año en sus iglesias, aunque nos cueste pensar en una Semana Santa sin procesiones.

Yo, por responsabilidad, me quedaré en casa, y todos deberíamos hacer lo mismo. Mientras tanto, si me quieren enviar incienso para al menos aliviar el mono, es bienvenido y estaré siempre agradecido.