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El viejo costal, Opinión

Tanto por tan poco

Estoy llegando desde la misma frontera de mis vacaciones, siempre cortas, siempre pasadas a toda velocidad, regresando al hogar, durante las horas de conducción, amenizadas por la charla familiar, mi esposa y yo estamos de acuerdo en lo importante que para nuestra ciudad es la inminente magna del próximo mes de septiembre, y también que estamos abusando de las mismas.

Previsto según se lee en la prensa cerca de 200.000 desplazados a nuestra ciudad, estrenos en casi todas las hermandades participantes, cartelería, videos y las mejores bandas de música, papeletas de sitio de diseño, la mayoría de ellas, y menos mal que han sido limitados los hermanos participantes. Megafonía en la “carrera oficial” para evitar en los cortos guiones interferencias de unas bandas con otras; algo más de 4000 sillas, y es que esto se está transformando en una competición donde cada entidad participante quiere mostrar su pasión, creo que mal entendida, por su titular.

Hostelería, floristas, bordadores, orfebres, imprentas, taxistas, autobuses, coches, trenes, restaurantes, confiterías, cafeterías, heladerías y una serie interminable de secundarios participantes de esta magna, toda la parte trasera y que muy pocos ven, movilizándose de una o de otra manera para rendir colaboración y participación a este magnífico evento.

Todos ganaremos seguro, las hermandades, los cofrades y demás participantes directos o indirectos, seguro que todos ganaremos, mostraremos nuestra vistosa y numerosa presencia en nuestras calles, pero, ¿Qué recibirán a cambio los que nada tienen?, poco, pienso y así se lo manifesté a mi esposa, que nos están engañando, estamos dando mucho a cambio de muy poco, casi de nada.

Quizás todos los beneficiados por este magnifica muestra deberían de entregar algo a cambio, algo equiparable, grande, algo que perdure en el tiempo, y que recuerde que todos deberemos de ganar prestigio en obras sociales, ¿no?. Algún donativo importante al banco de alimentos, a algún comedor social, a alguna obra social, que muestre la humildad de los que estas cosas hacen, ya que los pobres también son merecedores de los beneficios de este tipo de actos, aunque no puedan participar en ellos. Nosotros debemos exigir, a los que proponen, a los que organizan, a los que participan, y como no a los que se benefician, que hay que donar algo, a cambio de tanto, o dejar nosotros de entregar tanto a cambio de tan poco.

Ya lo he dicho anteriormente, dar, dar, hasta que te duelan las manos.

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