Hoy quiero hablarles sobre esas personas, colectivos o hermandades que se aprovechan de las bandas de su mismo pueblo, porque sí, las hay. Como suele pasar con tantas otras cosas, a veces tenemos memoria de pez y no nos acordamos (o no nos queremos acordar) de lo que no nos conviene. Vamos a contar historias…
«Vamos a crear una hermandad»
Hace mucho tiempo un grupo de amigos tuvieron la idea de formar una hermandad y qué mejor que crear una banda para comenzar a tener ingresos. A los chicos se lo damos todo (de mala calidad eso sí) y los contratos los gestionamos nosotros, que para eso la banda es de la asociación. Todo funciona, la banda va avanzando, los niños le dan fuerte a los ensayos, (ellos lo único que quieren es tocar), nosotros buscamos contratos y mientras éstos están dale que te pego, día tras día.
Si todo va bien en pocos meses encargamos la talla de nuestro Titular. Así es que, en poco tiempo, la asociación tiene la talla de su Cristo y todo es alegría. Ahora toca involucrar más a los chicos y que entiendan que se toca por y para Él, que todo lo recaudado hay que dedicarlo a la asociación para poder un día verlo en la calle…
Y llega el día, llega el día en el que la banda necesita renovarse, (instrumentos, uniformidad… ) y ahí empiezan los problemas. La compra y renovación de instrumentos llega a cuentagotas, los uniformes empiezan a necesitar renovarse, no se hace convivencia, no hay una comida de hermandad o un viaje para motivarse y cómo no, el problema es «lo económico». Resulta que además, todavía se están pagando instrumentos y uniformes. En este punto los chicos comienzan a rebelarse y hay voces que hablan de por qué hay que tocar e ingresar dinero para otros y no para la propia banda… y es ahí donde comienza el fin.
«Vamos a crear un concierto anual»
Qué bonito es crear una asociación sin ánimo de lucro. Vamos a organizar un concierto cada año y contaremos con las bandas del pueblo, que hay que promocionar las bandas locales. Pero como esta asociación, como decimos, es sin ánimo de lucro, a las bandas les vamos a decir que entre bandas y asociaciones del mismo pueblo nos tenemos que ayudar y no podemos pagar nada, seguro que lo entienden.
Así es que después de hablar sobre lo económico, las bandas deciden no cobrar nada y colaborar en beneficio de la ciudad o asociación (eso sí, en la barrita ponen cerveza y montaditos, y que las bandas toquen y después consuman que hay que hacer caja)… y resulta que cuando menos te lo esperas, un año se traen una banda de fuera y les endiñan un buen pastizal.
«¿Por qué no nos ayuda el ayuntamiento?»
Somos asociación musical juvenil. ¿Por qué no hablar con el ayuntamiento y pedir una subvención? Somos un colectivo de más de cien personas y otras muchas del pueblo, siendo cuatro o cinco, y por montar una web de información cofrade cobran. Ademas a las otras bandas les han dado su local de ensayo. Tenemos el derecho a que nos ayuden, tenemos un montón de niños a los cuales educamos musicalmente y fomentamos el compañerismo, el afán de superación, el trabajo en grupo… creo que lo merecemos, vamos a solicitar una reunión…
La reunión no ha ido mal, aunque es engañosa, puede parecer fructífera pero no es lo que parece. Resulta que no hay dinero para subvenciones (otras asociaciones no tienen problemas, qué casualidad). Nos han dicho que nos van a ayudar con un dinero, pero a ver, no es una ayuda, a cambio hay que tocar, así no deja de ser una actuación más. Otra cosa, nos han dicho que nos van a buscar un local, que sí que suena bien pero es solo eso, buscar, porque lo que es ayuda económica para el pago del alquiler nos van a dar cero euros.
Algo más, teníamos en mente realizar un concierto que llevara el nombre de la ciudad o al menos en el que figura el ayuntamiento como colaborador, para traer un par de bandas potentes de fuera y así ese día que venga gente al pueblo y que lo conozcan. Tan solo pedimos que nos ayuden en el pago de los desplazamientos y dietas y dicen que lo que pueden hacer ellos es montarnos el escenario y el equipo de sonido. En esto, pensamos hacerlo en un sitio cerrado y cobrar una pequeña entrada para poder pagar al menos los desplazamientos a las formaciones… y parece ser que eso tampoco puede ser ya que si lleva el nombre de la ciudad o colabora el ayuntamiento, no se puede cobrar entrada, total que ayuda ninguna.
Seguro que a muchos de quienes viven su vida al compás de un pentagrama, les suenan estas tres historias… y seguro que podrían aportar muchas otras más. Porque, a fin de cuentas, esto no es una pequeña muestra de la realidad que muchas bandas viven en sus propias ciudades. Una realidad que se sigue sufriendo y penando hasta que alguien levante la voz y el cansancio se convierta en hartazgo, y se diga hasta aquí hemos llegado.





