La ciudad de Córdoba se prepara para una nueva edición de la solemne procesión del Corpus Christi, que tendrá lugar el próximo domingo 22 de junio. La ceremonia comenzará con la misa en la Santa Iglesia Catedral a las 18:30 horas, seguida del cortejo procesional que iniciará su recorrido a las 19:30 horas.
En esta ocasión, la Hermandad de la Sagrada Cena volverá a formar parte del acto con su misterio completo, que representa la escena de la Sagrada Cena, reafirmando así su compromiso con esta celebración eucarística de profunda tradición.
El recorrido mantendrá un trazado muy similar al de años anteriores, preservando el carácter solemne y tradicional que distingue esta festividad. Durante el paso del misterio, el acompañamiento musical correrá a cargo de la Banda de Música Tubamirum, procedente de Cañete de las Torres, como es habitual en esta cita tan señalada.
Traslados y horarios
El traslado de ida del misterio hacia la Catedral está programado para el sábado 21 de junio, con inicio a las 19:30 horas. El itinerario discurrirá por las siguientes calles y avenidas: Avenida de Guerrita, Gran Vía Parque, La Previsión (20:20), Alcalde Velasco Navarro, Avenida del Aeropuerto, Jardines de Vallellano (20:45), Doctor Marañón, Campos Santos Mártires, Amador de los Ríos (21:15), Torrijos, Cardenal Herrero y Puerta del Perdón, previéndose la entrada a la Santa Iglesia Catedral sobre las 21:45 horas.
El regreso se realizará tras la conclusión de la procesión del domingo, a partir de las 23:00 horas. El recorrido de vuelta seguirá el siguiente trazado: Puerta del Perdón, Cardenal Herrero, Torrijos, Amador de los Ríos (23:25), Campos Santos Mártires, Doctor Marañón, Jardines de Vallellano (23:50), Avenida del Aeropuerto, Alcalde Velasco Navarro, La Previsión (00:15), Gran Vía Parque y Avenida de Guerrita, con una previsión de entrada en la Casa de Hermandad alrededor de la 1:00 de la madrugada.
En ambos traslados, el acompañamiento musical estará a cargo de la Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús de la Fe en su Sagrada Cena, que aportará un marco sonoro acorde con la solemnidad del acto.
Participación de los hermanos
Para los hermanos que deseen formar parte activa del acompañamiento portando cirios, la Hermandad ha establecido un calendario para la distribución de papeletas de sitio en la Casa de Hermandad, situada en Pasaje Francisco González Panchón nº 3. Los días habilitados son:
- Jueves 12 de junio, de 20:00 a 21:00 horas
- Viernes 13 de junio, de 20:00 a 21:00 horas
- Sábado 14 de junio, de 11:30 a 12:30 horas
Desde la Hermandad se hace un llamamiento a todos sus miembros para que participen en esta celebración tan significativa, invitando a acompañar con devoción a Nuestro Padre Jesús de la Fe, presencia real de Cristo Eucaristía, por las calles de Córdoba, en una de las festividades más importantes del calendario litúrgico local.
Una escena sagrada que cobra vida: la imagen de Jesús de la Fe y su Apostolado
La imagen de Nuestro Padre Jesús de la Fe, obra del escultor Miguel Ángel González Jurado, bendecida el 24 de abril de 1993, constituye una obra escultórica de vestir, ejecutada en madera de cedro y concebida de cuerpo entero. Representa con gran intensidad expresiva el momento en que Cristo, de pie, sostiene el cáliz con ambas manos, justo en el instante sagrado en el que transforma el vino en su Sangre. La talla imprime fuerza a la escena mediante una mirada penetrante dirigida al frente, el ceño levemente fruncido y la boca entreabierta, elementos que acentúan la solemnidad del acto eucarístico. El cabello, partido al medio y descendiendo hasta la espalda, y la barba finamente tratada, son detalles que revelan el talento técnico de su autor.
Según destaca la investigadora María Dolores Díaz Vaquero, el autor consigue integrar el legado de los grandes imagineros del siglo XVII con su propio lenguaje artístico, marcado por la serenidad, la elegancia y una honda capacidad expresiva. La imagen viste túnica marfil ceñida con un grueso cordón de hilo de oro, sobre la que cae un mantolín de terciopelo burdeos. Tres potencias de plata dorada rematan su cabeza, con base de cartela barroca y rayos torneados, mientras que en sus manos sostiene un cáliz que reproduce fielmente el que perteneciera a don Antonio Gómez Aguilar, sacerdote y valedor fundamental de esta corporación.
Un conjunto escultórico de unidad conceptual
El apostolado que acompaña al Señor es obra también de Miguel Ángel González Jurado, ejecutado entre 1995 y 1996, y bendecido solemnemente el 24 de marzo de 1996 en la parroquia cordobesa de San Juan y Todos los Santos. Cada figura, dotada de un profundo estudio individualizado, compone un conjunto escénico armonioso que recrea con fidelidad la Última Cena, con matices gestuales y expresivos de notable realismo.
San Juan
Figura sentada a la izquierda del Señor. De rostro juvenil, con melena larga y caída, destaca por su tez clara y expresión de recogimiento. Su cabeza se inclina levemente a la derecha, los ojos semicerrados y las manos abiertas, una de ellas apoyada sobre el pecho. Descalzo como el resto, evoca la pureza y la intimidad del discípulo amado.
San Felipe
También sentado, dirige la mirada hacia abajo. Su rostro serio y pensativo muestra una melena lisa, un característico mechón ahuecado y barba partida. En actitud de recibir el pan de San Andrés, establece con él un diálogo gestual dentro del conjunto.
San Andrés
Se sitúa a la izquierda de San Felipe. Su cabellera rizada y barba abundante le confieren fuerza visual. Inclina la cabeza hacia su derecha, y sus manos, abiertas y orientadas hacia arriba, participan en el intercambio simbólico del pan, destacando la dimensión sacramental del momento.
Santiago el Menor
Único apóstol representado de pie en este sector, se ubica entre San Andrés y San Mateo. Su postura inclinada hacia delante, las manos abiertas y su expresión atenta, con ojos semicerrados y boca entreabierta, acentúan la tensión dramática del instante.
San Mateo
Figura sentada con la cabeza girada por completo hacia su izquierda, contempla con gesto recriminatorio a Judas Iscariote. Su abundante cabellera y barba, posiblemente la más larga del conjunto, y sus ojos bien abiertos, reflejan una actitud de denuncia serena ante la traición inminente.
Judas Iscariote
Separado de la mesa y con el cuerpo en actitud de levantarse, representa el instante exacto de la traición. Su rostro contraído, con ceño fruncido, ojos abiertos, nariz prominente y pómulos marcados, subraya su perturbación interior. En su mano derecha aprieta una bolsa de cuero con las treinta monedas, mientras que la izquierda se apoya para impulsarse. Rehúye el contacto visual con Cristo, creando un punto de tensión narrativa.
San Bartolomé
Primer apóstol del lado derecho del Señor. De barba partida y cabello rizado, inclina la cabeza hacia su izquierda para susurrar al oído de Santo Tomás, con quien forma binomio compositivo. Las manos abiertas y la frente arrugada contribuyen a su expresividad contenida.
Santo Tomás
Sentado junto a Bartolomé, mantiene su torso inclinado a la derecha. La cabeza alzada, ojos abiertos y boca semiabierta revelan asombro y atención, mientras escucha las palabras de su compañero. Presenta un peculiar rizo en el centro de la frente.
San Simón
De pie sobre peana, con el cuerpo ligeramente inclinado, aparece entre Santo Tomás y San Judas Tadeo. Su cabello canoso y amplia frente lo identifican como figura veterana pero no anciana. Mira a Jesús con gesto sereno, apoyando su mano derecha en el hombro de San Judas Tadeo.
San Judas Tadeo
Sentado entre Simón y Santiago el Mayor, mira de frente al Señor. Su postura ladeada hacia la izquierda, la cabeza girada en esa dirección y las manos abiertas sobre la mesa reflejan respeto y recogimiento. Su cabello castaño, barba completa y nariz aguileña lo diferencian visualmente.
Santiago el Mayor
Anciano del grupo, su aspecto venerable queda marcado por la barba cana y muy larga, calvicie en la coronilla y cejas blancas. Con el cuerpo erguido, cabeza levemente alzada y ojos entrecerrados, dirige su mirada al Señor con manos abiertas, en actitud de oración confiada.
San Pedro
Otro de los apóstoles de pie, se caracteriza por su melena corta y rizada, barba poblada y expresión de firmeza. Su característico rizo en mitad de la frente y la leve inclinación de su torso hacia Jesús refuerzan la simbólica presencia del primer Papa.
Una obra que trasciende lo artístico
Este conjunto escultórico no es sólo una representación plástica de la Última Cena. Se trata de una catequesis visual, donde cada gesto, cada mirada y cada interacción revela la profunda dimensión espiritual y teológica del momento. La elección de formas, texturas y posiciones por parte del escultor cordobés González Jurado ha permitido crear una obra de unidad estética y vibrante contenido devocional, que perdura como testimonio artístico de la fe popular.





