El viejo costal, 💙 Opinión

Todos los Santos

Cuando llegan las primeras hojas a suelo, principio del otoño con sus ocres colores, cuando en casa se huele el comino frito en aceite de oliva, incienso anunciador de las primeras gachas del año, gachas de nuestra tierra, dulces, esas de harina, azúcar, pan frito, cáscara de limón, canela en rama. Olores de las castañas asadas, cuando estos olores mezclados llegan a nuestras casas y calles, Sin duda estamos llegando al día de los Difuntos, en Canarias lo llaman día de los Finados, estos son los días en los se vuelve casi obligación acercarse al cementerio portando algunas flores, y los útiles necesarios para realizar una somera limpieza de las frías lápidas, lápidas que cubren en silencio a nuestros queridos difuntos. Posteriormente depositáremos junto a esas flores una oración que muestren nuestro recuerdo, nuestro respeto, y nuestro amor eterno a los que allí descansan, sin olvidarnos de las velas encendidas en nuestras casas.

Nuestra tradición, resumida en el anterior párrafo, está siendo olvidada, primero por las costumbres actuales, rara vez se entierran los cuerpos de los difuntos, en la actualidad se está usando profusamente la incineración, con lo que los restos quedan reducidos a cenizas, y las más de la veces depositadas en las raíces de algún árbol en un jardín o bosque de cenizas.

A pesar de que en la biblia se dice “Mandó Juan Macabeo ofrecer sacrificios por los muertos, para que quedaran libres de sus pecados”, así viene en el libro Segundo de los Macabeos, tradición y obligación expresada de esta forma, donde nos piden sacrificios en favor de las almas que están en el Purgatorio, almas que terminaran entrando antes o después en el Cielo. Con nuestros sacrificios conseguimos que finalicen, o al menos abrevien esa etapa de su viaje hacía la presencia del Padre Eterno.

El Purgatorio no es una forma de Infierno a pesar de que las penas que allí se sufren, son muy similares a las del Infierno, con la señalada diferencia de la eternidad de las mismas, por eso debemos considerar este paso como única vía antes de alcanzar la vida eterna, el último paso antes de la santificación.

La celebración de los Difuntos es milenaria en nuestra tradición, acorde a nuestra religión, y muy distante la fiesta esa que ahora está más de moda, halloween, de origen celta, anteriormente llamada sanhain, fiesta pagana, fiesta del final del verano. Personalmente prefiero salvar o aliviar un alma del Purgatorio que celebrar que se acerca el otoño, preludio del frío invierno.

Muchos de nosotros han emprendido una guerra entre la fiesta pagana de halloween y las cristianas, y la verdad que no coinciden en nada, ni siquiera en las fechas, no debemos de olvidar nuestras tradiciones y siempre que no sean incompatibles con las nuestras, tampoco debemos de cerrarnos a recibir cualquier otra, incluso pagana, siempre que como tal la entendamos, no es difícil.

Así que entre “truco o trato”, prefiero quedarme con un buen plato de gachas, unas castañas asadas y una visita a los que en su día fueron nuestros compañeros de fatigas, rezar un poco, darles luz, y ayudar a que su penoso paso por el Purgatorio sea más leve, un pequeño sacrificio con una recompensa inmensa, nuestros familiares alcanzarán la Gloria de estar en presencia del Padre.

Nunca con tan poco se llegó a alcanzar tanto, y no encuentro la incompatibilidad de las tres fiestas, la primera, halloween el 31 de octubre, la segunda, el día de Todos los Santos el 1 de noviembre y la tercera el día de Todos los Difuntos el 2 de noviembre, y ninguna sustituye a ninguna, esto si que es un buen trato, recuerda siempre con gachas y castañas asadas.

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