Triana comienza a descontar fechas para la romería del Rocío con su traslado a Santa Ana

La filial del arrabal inaugura el preludio de su tiempo de romería con un acto que trasciende lo simbólico y encarna la presencia viva de la Virgen

La Hermandad del Rocío de Triana protagoniza en la jornada de este jueves, 30 de abril de 2026, uno de los instantes más evocadores y cargados de simbolismo de todo su calendario, con el traslado en procesión solemne de su Venerado Simpecado hasta la Real Parroquia de Señora Santa Ana, donde dará comienzo su anual Novena. Lejos de tratarse de un mero elemento representativo, el Simpecado es para las hermandades rocieras la expresión misma de la presencia de la Virgen del Rocío, por lo que este traslado adquiere la dimensión de un verdadero acompañamiento de la Madre en su discurrir por las calles del arrabal.

La tarde se abrirá con la celebración de la Santa Misa en la capilla de la hermandad a las 19:30 horas, como antesala litúrgica de un tránsito que desborda lo formal para adentrarse en lo profundamente espiritual y comunitario. A su término, el Simpecado saldrá al encuentro de Triana, convirtiendo cada paso en una proclamación silenciosa de fe, en un anuncio anticipado de la romería, en una emoción compartida que comienza a tomar cuerpo en las calles.

Un itinerario que vertebra el alma de Triana hasta el templo de Santa Ana

El cortejo discurrirá por Evangelista, Pagés del Corro, Victoria, Pelay Correa y Párroco don Eugenio, recorriendo el entramado urbano donde la devoción rociera se entrelaza con la identidad del barrio, hasta alcanzar la Real Parroquia de Señora Santa Ana. En ese recorrido, no es un estandarte el que avanza, sino la propia Virgen del Rocío en su dimensión más íntima y cercana, reconocida y acompañada por quienes la sienten como presencia viva.

La llegada al templo parroquial marca el inicio de la Novena, pero también la consolidación de un tiempo nuevo, en el que la hermandad comienza a disponerse interiormente para el camino. Así, Triana no solo contempla el paso del Simpecado, sino que se sabe ya en la antesala de la romería, en un proceso en el que la distancia hasta la aldea se acorta en la medida en que crece la devoción, y en el que la Virgen, hecha signo y certeza en su Simpecado, ya camina con su gente.