Este sábado 20 de mayo se ha convertido en una jornada que añadir en el pequeño rosario de recuerdos que configuran el patrimonio inmaterial del Grupo de Devotos de María Santísima de la Victoria. Ha ocurrido en la Iglesia de Santa Beatriz de Silva, ha tenido lugar una Sagrada Eucaristía con la que se ha conmemorado el primer aniversario de la solemne bendición de la imagen que realizase el imaginero Antonio Labrador Jiménez, María Santísima de la Victoria. Una cita que ha tenido como preámbulo una sabatina que ha sido amenizada por el Coro rociero Amigos de Azahara.
De este modo se ha recordado una cita trascendental grabada a fuego en el corazón de estos hombres y mujeres que alimentan día a día la intensa devoción en torno a la Madre de Dios representada en la figura de María Santísima de la Victoria. Una imagen para cuya hechura el propio Antonio Labrador Jiménez señalaba hace ahora un año que «siempre es todo un reto representar a la Madre de Dios; y más, si cabe, para la ciudad de Córdoba, donde hay tan grandísima escuela de imaginería». Una ciudad que ya goza de otras otras del artista y que inspiró una más que notoria reproducción de Nuestro Padre Jesús del Silencio.
Un año después, la Virgen de la Victoria se muestra ante el pueblo de Córdoba como una poderosa llamada a la oración continua y a la búsqueda de la Verdad a través de la senda marcada por la Palabra de su hijo, de acuerdo con el deseo del propio Labrador Jiménez que precisaba a este medio que «con este trabajo me propuse concebir una Dolorosa que impactara; que a la par que gira y nos clava su mirada para recapacitar por nuestros actos, nos transmitiera el amor, la comprensión y el consuelo que sólo una madre es capaz de proporcionar». Un objetivo que quedó suficientemente cumplido como evidencia la paulatina expansión que la semilla de fe en torno a la Virgen de la Victoria se van produciendo en el seno de la ciudad de San Rafael.






