Un comunicado oficial que no se ajusta a la verdad

La Junta de Gobierno de la Hermandad del Resucitado ha emitido este miércoles un comunicado en el que agradece a los hermanos la confianza en el proyecto relativo a la celebración del 75.º aniversario de la bendición de María Santísima Reina de Nuestra Alegría, avanzando además que el programa de actos será dado a conocer el próximo 9 de abril. No obstante, esta versión ha sido puesta en cuestión por fuentes presentes en la junta general de hermanos celebrada ayer en la Casa Hermandad, quienes aseguran que no se presentó proyecto alguno ni se solicitó votación, respaldo o muestra de confianza por parte de los asistentes.

Un cabildo marcado por la tensión y el enfrentamiento

Según relatan estas mismas fuentes, el desarrollo de la junta general estuvo dominado desde su inicio por un clima de crispación y enfrentamiento. La sesión se abrió con la lectura del acta anterior, que se dio por aprobada sin intervención ni pronunciamiento explícito de los hermanos. Una dinámica similar se reprodujo en el punto dedicado a la memoria de actividades, expuesta de manera somera y aprobada nuevamente ante el silencio general del cabildo.

Cuestionamientos económicos y falta de control

Durante el apartado económico, se formularon preguntas concretas sobre determinados ingresos y gastos, especialmente en relación con actividades recientes. Varios hermanos plantearon la necesidad de mejorar la desagregación de las cuentas, reclamando mayor claridad en el tratamiento de donaciones económicas y de enseres, al entender que no existía un control suficientemente detallado. Las explicaciones ofrecidas no disiparon las dudas, quedando constancia de la preocupación manifestada por parte de los asistentes.

Un turno de ruegos y preguntas sin diálogo

El momento de mayor tensión llegó durante el turno de ruegos y preguntas. Las intervenciones derivaron en reproches cruzados, acusaciones de falta de veracidad y un tono cada vez más bronco, sin que se propiciara un espacio real de diálogo. Diversas intervenciones denunciaron actitudes autoritarias, la ausencia de debate y la imposibilidad de exponer propuestas sin interrupciones constantes.

Conflictos internos y acusaciones públicas

En el transcurso del cabildo se expusieron episodios de enfrentamientos previos, expulsiones de la Casa Hermandad y falta de respuesta a comunicaciones formales, hechos que fueron negados o minimizados desde la mesa presidencial, generando nuevas protestas entre los asistentes. El intercambio de acusaciones verbales, sobre el quemos preferido no entrar en detalles, acentuó la sensación de división interna, evidenciando una fractura profunda en el seno de la corporación.

Una clausura sin consensos ni proyectos

La junta general se cerró sin que se presentara ningún proyecto concreto, sin acuerdos de calado y con un ambiente claramente deteriorado, marcado por la confrontación y la desconfianza. Las fuentes consultadas subrayan que la sesión concluyó sin soluciones, sin explicaciones suficientes y sin una hoja de ruta clara, dejando a la hermandad inmersa en una situación de evidente tensión institucional. Todo ello en la antesala de la celebración de un aniversario que comienza de un modo manifiestamente mejorables.