Un diseño de Manuel Valera para coronar a la Paz

La Parroquia de San Miguel ha sido el escenario elegido por la Junta de Gobierno de la Hermandad de la Paz y Esperanza para convocar un cabildo extraordinario en el que los hermanos de la corporación capuchina han sido citados para elegir el diseño de la corona que lucirán sus sienes Nuestra Señora de la Paz y Esperanza con motivo de su coronación canónica prevista para 2020. A la cita han asistido algo más de medio centenar de hermanos que han votado a mano alzada, con una sorprendente poca afluencia de miembros de la cuadrilla de la Paloma de Capuchinos. Una abstención ha impedido la unanimidad en la elección.

La Asamblea General, que se ha tenido que pronunciar sobre dos diseños del mismo autor, Manuel Valera Pérez, se ha decantado por una corona en la que priman los aspectos simbólicos, destacando el uso del cristal y su dimensión iconográfica, en la que la figura de San Rafael Arcángel, custodio de la ciudad y siempre presente en el altar itinerante desde el que la Reina de Capuchinos derrama su esencia cada Miércoles Santo, ocupa un lugar de privilegio, así como la Paloma de Pentecostés, representación del Espíritu Santo. Su inspiración se remite a las tendencias actuales en geometría fractal, dialogando con un lenguaje profundamente barroco en ornamentación y pequeña imaginería. El otro diseño sometido a la valoración de los hermanos era una presea de inspiración antequerana.

El cordobés Manuel Valera, uno de los más prestigiosos orfebres del actual panorama del arte cofrade, es un fijo en este tipo de lides, siendo el autor sin ir más lejos de las coronas y el rostrillo con los que se coronaron a la Virgen de la Cabeza de El Carpio y a su Bendito Hijo el pasado mes de octubre, en la última coronación de estas características que ha tenido lugar hasta la fecha en la diócesis de Córdoba. Además, su hijo concibió el logotipo del 75 aniversario de la hermandad, con lo que su vinculación sentimental con la hermandad no es nueva.