Sevilla, 💚 El Rincón de la Memoria

Un encargo que «recuperó» la Salud de San Bernardo

Fue este impresionante crucificado el que, de algún modo y metafóricamente hablando, "recuperó" la Salud devocional de un barrio profundamente devoto, que había sido herido de muerte apenas un año y medio antes de su llegada

El 17 de enero de 1669, y así lo atestiguan los anales de la hermandad y las Actas de la Escuela de Cristo tuvo lugar el encargo del Santísimo Cristo de la Salud, actual titular de la Hermandad de San Bernardo, una imagen en absoluto pensada para procesionar sobre un paso en Semana Santa sino para presidir un retablo de ahí su particular hechura, realizada en madera de cedro policromada, que mide un metro setenta y cinco centímetros, y «representa a Cristo muerto crucificado en el Árbol Santo de la Cruz», momentos después de la expiración, tras encomendar a su Padre su Espíritu. «Por su procedencia, – aclara la hermandad – se explica la visión frontal de la imagen, propia de retablo, atendiendo a los cánones de simetría clásica, con escaso movimiento en las telas del sudario, el tratamiento abocetado de la espalda frente al virtuosismo del torso y del rostro, a la vez que inspiraría, el destino original de la misma, el recogimiento de esta sacra escultura al objeto de que esta fuera más adecuada para la meditación y la oración íntima».

En efecto, el Cristo de Salud, «uno de los mejores que se han tallado en la ciudad», según afirman algunos eruditos, no fue encargado por cofradía alguna sino para presidir el Oratorio de la Santa y Venerable Escuela de Cristo del Espíritu Santo de la calle Colcheros, la actual calle Tetuán, de donde pasó a la antigua Iglesia de San Hermenegildo y más tarde al Convento de la Paz, para acabar finalmente presidiendo la sala capitular de la Escuela de Cristo de la Natividad, anexa a la Parroquia de Santa Cruz en la calle Ximénez de Enciso.

Tal y como explica la web corporativa de la Hermandad de San Bernardo, «se trata de una imagen esbelta, nítidamente barroca, perfectamente armonizada, aunque de fuertes miembros proporcionados. Su aspecto dramático se identifica por el movimiento de laxitud del cuerpo sin vida, que cae de manera sobrecogedora de los clavos que lo sujetan a la Cruz, como nos hace observar la tensión de sus hombros y brazos y su posición colgante y encorvada. Sin embargo, nos enseña un rostro dulcificado, con un extraordinario impacto devocional que siempre nos llama a su contemplación. El principal signo de la muerte que muestra su hechura es la relajación. Sus brazos se alinean al travesaño horizontal o patibulum, de donde pende clavado por sus manos abiertas.

Está cubierto por un sudario anudado en la cintura por una soga que deja al descubierto el costado derecho. Tres clavos lo fijan a una Cruz cilíndrica y arbórea. Tiene cinco llagas: dos en las manos, dos en los pies, motivadas por los clavos y una en el costado derecho provocado por la lanzada. Su cabeza, reposada sobre el pecho, dirige la mirada hacia el lado derecho, herida por una corona de espinas, tallada en bloque, a forma de casco formada por una venda de ramas entrelazadas y el pómulo izquierdo amoratado. Las rodillas muestran heridas abiertas debidas a las caídas sufridas durante el camino de la amargura».

La destrucción de 1936

La historia explica que en los dramáticos sucesos que tuvieron lugar el 18 de julio de 1936 la hermandad perdió a sus sagrados titulares. A raíz de aquella pérdida, la hermandad solicitó al Cardenal Pedro Segura y Sáez, Arzobispo de la Archidiócesis y en aquel entonces Director Espiritual de la corporación, la imagen de un crucificado que sustituyera a la desaparecida. La respuesta del prelado fue concluyente, cediendo «la mejor a su gusto en calidad de depósito», el Crucificado de la Escuela de Cristo de la Natividad, que fue traído desde el barrio de Santa Cruz en Vía Crucis hasta la parroquia de San Bernardo en enero de 1938. Fue este impresionante crucificado, por tanto, el que, de algún modo y metafóricamente hablando, «recuperó» la Salud devocional de un barrio profundamente devoto, que había sido herido de muerte apenas un año y medio antes de su llegada.

Acerca de la autoría de la imagen existen múltiples opiniones, habida cuenta de los escasos estudios existente sobre la imagen. Para ciertos entendidos esta obra podría haber salido de la gubia de José de Arce, aunque muestra rasgos más dulcificados que las que conocemos de este revolucionario representante de la Escuela Sevillana. No obstante, presenta grandes similitudes con el documentado Crucificado de este representante del barroco sevillano que se encuentra en el refectorio del Monasterio de la Cartuja de Nuestra Señora de la Defensión, de la localidad de Jerez de la Frontera, en especial en la postura de la cabeza, los dedos de las manos, la barba partida en dos, caída del cabello y sobre todo en la postura de las piernas. Al igual que también guarda bastantes analogías con el Crucificado de la Salud, obra encargada a este escultor para el retablo de la Iglesia de San Miguel, de la misma población gaditana. Aunque si la fecha de ejecución de la imagen es exacta, difícilmente se podría catalogar entre las obras del artista flamenco ya que su fallecimiento reza en los libros de partidas de defunción de los archivos de la Parroquia del Sagrario en 1666. 

Por contra, otras teorías atribuyen su autoría al escultor Andrés Cansino, discípulo del propio José de Arce, que a su vez fue maestro de Francisco Antonio Gijón y miembro de la Academia de Dibujo de La Lonja. Esta teoría se basa en las semejanzas estilísticas que presenta con el Nazareno del Viso del Alcor, que este escultor identificó como suyo en su testamento, sobre todo en el entrecejo y la nariz, que son los puntos más originales de un imaginero a la hora de realizar una talla, presentando gran consonancia en estas marcas faciales con la escultura de este artista. Además, el imaginero que tratamos ejercía su oficio en un taller a su nombre situado en la misma calle para el lugar de culto de la obra. Otro argumento de la autoría de la hechura a favor del maestro Cansinos sería el encargo recibido por su principal aprendiz, en el mismo año del fallecimiento del maestro, de la imagen de un Crucificado para la localidad sevillana de Arahal a imitación del que existía en la Capilla de la Escuela de Cristo, del Hospital del Espíritu Santo. 

La muerte repentina de este escultor en 1670 provocó que el principal discípulo de su taller, Francisco Antonio Gijón, se ocupe del mismo y en consecuencia de los trabajos inacabados de su maestro, por ello hay algunos que opinan, con ciertas reservas, que la talla del Santísimo Cristo de Salud incluso pudiera tener ciertos trazos de este insigne escultor del segundo lustro del seiscientos.  Sin embargo, también hay quienes piensan que el autor de la imagen podría ser del gran representante de la escultura en el siglo de oro, Pedro Roldán, debido a la exactitud en las medidas corporales entre esta imagen y la desaparecida en los acontecimientos de 1936, ya que fue colocado sobre la Cruz del anterior sin necesidad de modificar los agujeros de esta para introducir los clavos por las llagas del nuevo crucificado. Además presenta rasgos característicos del taller de este escultor tales como la dulzura del modelado, el trazo largo de la gubia y la brevedad del sudario. 

Durante el tiempo que lleva como Titular de la Hermandad ha sido sometido a diversas restauraciones, las dos primeras por el onubense Sebastián Santos Rojas, una en 1938 a la llegada de la imagen y la siguiente en 1967, con motivo de la fusión entre la Hermandad de Penitencia y la Sacramental. En 1975, Jesús Santos Calero, hijo del escultor antes mencionado, interviene la imagen interiormente para solucionar posibles problemas de vibraciones durante su salida procesional al ser una imagen de altar hueca por dentro, para ello se le aplica un tirafondo en la zona lumbar y un refuerzo de madera a la altura del vientre.

Por último, en 1999 se le practica una concienzuda restauración en el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH) dirigida por Enrique Gutiérrez Carrasquilla, quienes limpian y fijan la policromía de la talla, devolviéndose a la encarnadura su estado original, completando ciertos elementos de la corona de espina que faltaban y dotándole de una nueva sujeción a la Cruz más adecuada que la acoplada en la restauración anterior. Además de sujetarse, por recomendación de dicha institución, a una nueva Cruz en madera de cedro tallada por Manuel Caballero Farfán, sustituyendo esta a la anterior de Pedro Roldán.La imagen del Santísimo Cristo de la Salud, posee varios juegos de potencias, destacando las cinceladas en 1974 por los Talleres de Viuda de Villarreal  en oro de ley. 


Fuente documental. Hermandad de San Bernardo

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