Córdoba

Un escenario de futuro que estamos deseando ver crecer

Hoy debo comenzar esta crónica confesando varias cosas. La primera de ellas es la de mi estreno como espectador en algunas de las cofradías que maravillosamente han procesionado por las calles de nuestra ciudad en la tarde-noche de este Sábado de Pasión que se afianza como uno de los días que más ilusión despiertan en los que amamos este vilipendiado mundo cofrade. La segunda de mis confesiones es la grata sorpresa con la que llego a casa y me siento a escribir estas letras.

Cámara en mano y con la ilusión de un niño, puse rumbo al lejano barrio de Miralbaida con la esperanza de ver in situ la genial obra titular que realizase Pedro García Velasco. Nuestro encuentro se ha realizado cara a cara cruzando la carretera de Palma del Río, lugar que he decir me causaba ciertas dudas en cuanto a estampa y que de manera maravillosa solventa la cofradía con un organizado cortejo que culmina en el paso que porta esa escultura del Señor que se acerca a su pueblo como quien susurra la verdad. Bajo sus pies un exorno floral de lo más variado que nutre de una belleza absoluta el paso que dirige Enrique Garrido, capataz que pese a su juventud se encuentra repartido varios días en la Capital cordobesa afianzando su buen hacer al frente del martillo. Así, sorprendiendo a un humilde servidor, la cofradía se alejaba adentrándose en el corazón del barrio de Miralbaida, ese que, con una mezcla de tristeza y alegría, espera que pronto su Padre, reparta esa conversión tan necesaria en estos días.

Paralelamente y con un horario suizo, la Cofradía de Las Lágrimas presentaba ante su pueblo el misterio que iza la bandera del perdón y la misericordia en la que Jesús fue crucificado. Izaba dicha bandera el sayón que haya realizado Pedro Jesús Pila Martínez, imaginero cordobés que ha tenido el placer de iniciar la conformación de un misterio en el que la Hermandad ha puesto todo su empeño. La Cruz de Guía en madera caoba avanzaba por el barrio del Figueroa que se llenaba de fieles que con orgullo incluso se dirigían a los que trataban de inmortalizar una de las estampas históricas de nuestra Semana Santa pidiendo “que sacasen bien al Cristo tan bonito que el barrio tiene”. El cortejo de nazarenos bien dispuesto acompañaba al Señor junto con la Banda de Cornetas y Tambores del Santísimo Cristo de Fe y Consuelo de Martos que interpretaba en la revirá que alejaba al Señor de su casa la marcha “Cristo de las Siete Palabras” para llevarlo al moderno barrio de Arroyo del Moro donde discurriría con la misma excelente disposición el resto de su estación de penitencia.

Una de las mayores novedades la pudimos comprobar por el obrero barrio de Las Margaritas que con una incesante labor sigue adelante con uno de los proyectos que personalmente más deseo disfrutar en las calles de Córdoba como amante del sevillano misterio de Santa Marta, el traslado al Sepulcro. Por primera vez, Nuestra Señora de Salud y Traspaso saldría en su paso portado por costaleros, que con un caminar elegante y sereno al son del trío de capilla que enamora y despierta sensaciones únicas de oración a su paso. Buena parte de culpa del andar sereno la tiene Ángel Carrero al que ya conocemos al frente del Santísimo Cristo de la Expiración y cuya manera de andar no tendremos que descubrir a estas alturas. La Virgen, ataviada con un manto negro sereno y portando un pañuelo en sus manos, ha caminado culminando un cortejo lleno de respeto cuyo punto de emoción se ha resaltado al llegar a la Iglesia de las Margaritas y que suponía el punto de regreso hacia la Parroquia Nuestra Señora de la Consolación donde la Virgen aguardará un año más a la espera de los pasos que su inquebrantable Cofradía pueda dar de cara al futuro.

La emoción del barrio de Fátima era palpable desde horas antes de la salida de Nuestra Señora de la O, la madre que los vecinos esperaban ver en la calle con ansiedad para verla pasear bajo el palio que muchos consideran sin equivocarse un gran paso hacia adelante. Del cocherón improvisado por las dimensiones de la puerta de salida de la Iglesia de la Aurora, salía entre vítores el palio rojo que portaba la dulce imagen de la Señora de la O que desafiaba el fuerte viento y las bajas temperaturas que han reinado en nuestra ciudad y que miles de cordobeses han pasado por alto para ver el exquisito andar suave que derrochaba el palio sobre el empedrado de la Plaza Mahatma Ghandi y del que buena culpa tiene Jesús Ortigosa, otro de los jóvenes capataces que ocupa un lugar privilegiado en la cartera de hombres de negro al frente de los martillos. Especial interés despertaba ver en la calle el nuevo frontal de palio que estrenaba la cofradía y que maravillosamente ha sido dispuesto acompañado por la malla que presidia el resto del palio. Todo ese conjunto, acompañado de la magnífica Banda Sinfónica de Dos Torres, ha dispuesto un escenario de futuro que todos estamos deseosos de ver crecer.

Finalizaba el día en el Barrio de Cañero –porque así será siempre- acompañando al Señor de los Afligidos que un año más congregaba a cientos de vecinos a su salida, una salida peculiar dado que la estrechez de la puerta de San Vicente Ferrer hace que resulte imposible hacer la salida con la totalidad del paso con lo que, de una manera casi didáctica, podemos observar el montaje de gran parte del respiradero y las potencias del Señor. Un andar sobrio, de frente y sin adornos, lleva al Cristo por calles a media luz rodeadas de naranjos y casas bajas que hacen aislarse de la ciudad con una intimidad y un buen gusto que se refleja en las formas de casi un centenar de hermanos de luz que en silencio completaban el cortejo. La Banda de la Redención de Córdoba que de manera magnífica se estrenaba con la Cofradía, dispuso todo su potencial dotando de sus sones casi de manera constante toda la estación de penitencia, con lo que ha contribuido a que, sin solución de continuidad, estemos preparados para abrir de manera oficial nuestra semana mayor.

Como añadidura, espectacular ha sido el traslado del Señor de la Agonía y la Virgen de la Salud que se ponían rumbo a la Santa Iglesia Catedral desde donde se pondrán en la calle el próximo Martes Santo camino de su Iglesia. Una numerosa cantidad de hermanos han acompañado -en la que ha sido su primera salida junto al Señor de la Agonía- a la hermosa Virgen de la Salud sobre la que se han centrado la mayoría de miradas por suponer este hecho, un momento histórica en la vida de la Cofradía.

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