Córdoba, ⚓ Costal

Un ilusionante proyecto para alcanzar la gloria el próximo Miércoles Santo

El éxito de los proyectos que se emprenden depende de la solidez de los pilares sobre los que se sustentan y su consecución está íntimamente relacionada con los protagonistas elegidos para dirigir su construcción. Arquitectos llamados por quienes toman las decisiones para diseñar cuál es el modo óptimo de erigir un proyecto de futuro. Así ocurre con el nuevo equipo de capataces que tiene el privilegio y la responsabilidad de poner los mimbres precisos para alcanzar la excelencia dentro del peculiar estilo, personal e intransferible, que defiende, cada Miércoles Santo por las calles de Córdoba, la cuadrilla del paso de misterio de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia.

Un estilo que bebe de la fuente de su creador, Juan Berrocal Peligros y que posteriormente fue desarrollado por el actual capataz general de la Cofradía de La Paz y Esperanza, Vicente Mengual, heredero de aquél y máximo responsable del perfeccionamiento de una cuadrilla que pasa por ser de las más observadas y respetadas de toda la Córdoba, con miles de seguidores repartidos por los cuatro puntos cardinales de la geografía cofrade. Un estilo espectacular que busca permanentemente optimizarse en aras de que la calidad puedo ser un objetivo plausible compaginado con la brillantez.

El próximo Miércoles Santo, supondrá la vez primera -habida cuenta de que las inclemencias meteorológicas lo impidieron la pasada primavera- que el equipo de capataces conformado para guiar a los cirineos del Señor imprima su huella, construyendo una realidad que tendrá su punto de partida este sábado, primero de febrero a partir de las 11 de la mañana, en la plaza de Capuchinos cuando la igualá se convierta en pistoletazo de salida para el maravilloso descuento metafórico que culmina siempre la tarde del Miércoles Santo, a la sombra del Cristo de los Faroles. Proyecto que, bajo la atenta mirada del capataz general de la cofradía, pone sus miras en potenciar lo heredado.

Un equipo que trabaja bajo la dirección de Mengual, un capataz que cuenta con una amplia experiencia en el mundo del costal, tanto bajo las trabajaderas como desde que ejerce con el terno negro delante del Rey de Capuchinos, de la mano de Berrocal primero, y como máximo responsable después. Junto a él, Jairo Abril, un hombre que goza de un profundo respeto, desde siempre, por sus compañeros de costal, conocedores de sus capacidades y sus conocimientos, ya demostrados como miembro de los equipos de capataces de la Divina Pastora de Capuchinos y de María Santísima de Gracia y Amparo.

Incorporado al equipo el pasado año, uno de los capataces con mayor proyección de la Semana Santa de Córdoba, Ángel Carrero, que ha demostrado en los últimos tiempos su innegable valía al frente de la cuadrilla de costaleros del Santísimo Cristo de la Expiración y del paso de misterio el Traslado al Sepulcro, convirtiéndose en toda una garantía de éxito. Un equipo completado por uno de los hombres más respetados y queridos de la cuadrilla de Humildad desde hace décadas, Miguel «Sambo», que lleva vestido de negro «desde siempre» junto al altar itinerante del Hijo de la Paz y Esperanza y Pedro Galisteo, otro hombre que goza de la absoluta confianza de Vicente Mengual y que, al igual que sucede con el resto de los miembros del equipo, tienen en su currículum una vida entera de permanente servicio a la Hermandad de la Paz y Esperanza.

Hombres bajo cuya dirección se pone en marcha, en apenas unas horas, un nuevo e ilusionante proyecto, un nuevo sendero de ilusiones y esperanza, de humildad y paciencia y de sueños por materializar, con el incuestionable objetivo de alcanzar la gloria la próxima Luna de Nisan.

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