Un músico de la Banda de la Esperanza es agredido tras el palio de la Reina de los Ángeles

Ser músico de una banda de Semana Santa comienza a convertirse en una tarea de alto riesgo. Así deben pensarlo, al menos los miembros de la Banda de Música de María Santísima de la Esperanza, uno de de cuyos miembros fue objeto de una bochornosa agresión mientras ejercía su labor tras el paso de palio de la Reina de los Ángeles por parte de una persona del público tras ser reprendida por colarse entre las filas que formaban los miembros de la banda y ser apercibid por golpear con la rueda de un carrito al miembro que, posteriormente, sufrió la agresión.

El lamentable suceso tuvo lugar en la calle Cardenal González, al paso de la Hermandad de la Sangre por los baños árabes. Una mujer se dispuso a pasar por medio de los músicos de la Banda de Música de la Esperanza con un carrito de bebé sin pedir permiso. Ante este arrollamiento, los componentes trataron de detener a esta persona, habiendo pisado a uno de los músicos con el carrito. La mujer le propinó una bofetada en la cara al músico que le había reclamado que le había pisado el pie.

Además, la mujer comenzó a gritar diciendo que iba a soltar al niño y que iba a volver a por él, con evidente intención amenazante. Esta mujer, insatisfecha al parecer con lo que ya había hecho, empezó a autolesionarse diciendo que el músico le había pegado y que iba a llamar a la Policía. Consciente de que la situación podría volverse en su contra, y ante el intento de abandonar la escena, parte del público, entre quienes se encuentran las fuentes que han informado de lo ocurrido a Gente de Paz y posteriormente ha sido confirmado por fuentes de la propia banda, lograron retener a la presunta agresora hasta que unos agentes de policía se personaron en el lugar de los hechos. Al parecer, el músico agredido tuvo que recibir atención médica.

No es el único caso similar que se viene produciendo en las últimas horas. Precisamente algunos miembros del cortejo de la hermandad del Cister fueron objeto de las burlas y chanzas de un grupo de descerebrados que llegaron a golpear el capirote de algunos de los nazarenos, siendo los agresores reprendidos por el público asistente, provocando su marcha del lugar. A la vista de los acontecimientos, todo hace indicar que será preciso incrementar las medidas de seguridad en aras de que sucesos tan lamentables como los descritos no proliferen.