Lo venimos advirtiendo en los últimos años. Si el ataque despiadado, el insulto gratuito y la mofa descarnada no tienen por respuesta el proporcional e imprescindible castigo de índole jurídica que merecen, aumentarán de manera exponencial hasta límites insoportables.
Hace tan solo unos días hasta un partido político se permitió el lujo de utilizar la imagen de una de las devociones esenciales del universo cofrade, la Esperanza Macarena, para hacer apología del menosprecio y la burla con una excusa barata que, en la medida que no era más que una excusa, ni siquiera vamos a sacar a colación ya que el auténtico objetivo era la ridiculización de la religiosidad popular, seña de identidad de Andalucía.
Este mismo miércoles un nuevo insulto se ha propagado por las redes sociales. Un miserable montaje, perpetrado por un intolerante que carece del más mínimo sentido del respeto al prójimo y ha utilizado a la misma imagen sagrada, consciente de la repercusión de su uso, para menospreciar el sentimiento y las creencias de miles de ciudadanos que, al parecer, no merecen el más mínima consideración por parte de individuos de esta calaña.
El repugnante montaje carece de explicación y no se soporta ni siquiera desde el punto de vista del chiste burdo y zafio. Juzguen por si mismos y recuerden que mientras el peso de la ley no caiga con toda su crudeza sobre este tipo de chanzas e insultos, se seguirán repitiendo hasta el hartazgo, impunemente por lo que parece.





