La Sábana Santa, una de las reliquias más estudiadas y debatidas del cristianismo, vuelve a situarse en el centro del interés científico y religioso. El lienzo, que se conserva en la catedral de Turín y puede contemplarse durante la Ostensión, sigue despertando interrogantes sobre su origen y la naturaleza de la imagen impresa en él.
En esta ocasión, la atención se centra en un estudio realizado por John Sottosanti, cirujano dentista, quien ha afirmado haber hallado un detalle anatómico que, a su juicio, avalaría la autenticidad del sudario. El investigador asegura haber distinguido en la imagen los bordes de mordida de los dientes frontales inferiores, una característica conocida en odontología como plano incisal.
Según explica Sottosanti —cuyas observaciones fueron difundidas por el diario Daily Mail—, aunque diversos estudiosos habían debatido con anterioridad la presencia de ambas hileras dentarias en la Sábana, únicamente los dientes inferiores serían perceptibles, ya que los superiores habrían quedado ocultos por el labio y el bigote del hombre que aparece impreso en el lienzo.
El especialista sostiene que este rasgo podría estar relacionado con un fenómeno fisiológico propio del momento posterior a la muerte, denominado flacidez primaria, en el cual todos los músculos del cuerpo —incluidos los de la mandíbula— se relajan, provocando una ligera apertura bucal.
A partir de esta observación, Sottosanti plantea una hipótesis de gran calado teológico: la nitidez con la que se perciben los dientes inferiores podría deberse a un estallido de energía radiante emitido en el instante de la Resurrección, lo suficientemente intenso como para imprimir incluso los detalles anatómicos más sutiles sobre la tela.
“Si aceptamos que los dientes, situados tras el labio inferior, son realmente visibles en la imagen de la Sábana Santa —afirma el odontólogo—, su aparición reforzaría la teoría de que una liberación de energía en el momento de la Resurrección marcó el tejido con exactitud milimétrica”.
Este nuevo análisis, que se suma a la larga lista de estudios científicos, históricos y teológicos en torno a la Síndone, reabre el debate sobre la naturaleza del lienzo y su posible relación con los relatos evangélicos de la Pasión y Resurrección de Cristo. Mientras tanto, la reliquia continúa custodiada en Turín, donde miles de peregrinos acuden cada año para contemplarla y mantener viva la pregunta que aún divide a la ciencia y a la fe.




