Un problema de “alta tensión” en las cofradías

Los conflictos, las gestoras y l ausencia de candidatos están a la orden del día

De un tiempo a esta parte presentarse a hermano mayor de una cofradía se ha convertido, nunca mejor dicho, en un acto de fe. Cada vez es más difícil encontrar a candidatos que se presten a tomar la vara dorada (quema como fuego, debe pensar más de uno) y, cuando aparece un aspirante, acto seguido se presenta otro y la lucha electoral se hace digna -por regla general- del peor ejemplo que ofrece la política. 

Eso sin contar que hay candidaturas cuyo hermano mayor es puramente el elegido por otro. Lo de manejar desde la sombra se da en muchas corporaciones, algunas de ellas muy señeras en la Semana Santa de Córdoba. Vamos, de sus días grandes. Hecho que se pudo constatar hace un par de años en una cofradía que presentó a dos candidatos, uno de los cuales ejercía de testaferro del que quería -y no fue- ser máximo dirigente encubierto. 

La casuística es propia del derecho anglosajón, variada y usada como tal para decidir en cada caso desde Palacio: en el Rescatado su hermano mayor va por su segundo “año de gracia”, tras dos convocatorias de elecciones fallidas; en la Paz se dio algo parecido por la pandemia y la coronación; mientras en la Agonía no hubo tanta paciencia y se nombró gestora tras una primera convocatoria electoral sin candidatos.

Otros casos

Al margen de la decisiones de la autoridad eclesiástica, los casos son variopintos y tensos, en algunos momentos. El ejemplo de la Agonía es uno donde, tras el paso de la gestora gestada de forma exprés, hubo dos candidaturas, lo que hace más incomprensible aún la designación de la misma por el Delegado de Cofradías. 

Otro caso significado es el de la Hermandad de la Esperanza, donde su todavía hermano mayor ha decidido irse un año antes de concluir su segundo mandato. 

También hay hermandades donde sus máximos responsables apuran los plazo con la expectativa de que surja otro candidato que lo releve en el cargo. O al revés, posibles aspirantes al cargo, que se echan atrás por no tenerlas todas consigo, en cuanto a la transparencia del proceso electoral se refiere. 

Como se puede observar, en el caso cordobés la tensión es alta cuando de la apertura de procesos electorales en las cofradías se trata.