Un revolucionario proyecto para portar al Señor del Descendimiento

Este pasado viernes, la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad y Descendimiento del Señor aprobó en cabildo general de hermanos la nueva forma de portar la sagrada imagen de uno de sus titulares. Rápidamente la información ha trascendido del ámbito meramente cofradiero por la escenificación del mismo, que llama poderosamente la atención por el carácter alegórico de algunos de sus componentes.

Así pues, el Cristo, obra anónima del siglo XVI-XVII atribuida según algunos estudiosos a Diego de Aranda, aparecerá siendo trasladado al sepulcro por José de Arimatea y Nicodemo. A los pies de la imagen se situará San Juan Evangelista, arrodillado, mientras que en el otro extremo lo hará un ángel que porta sobre su mano el cordero pascual.

De espaldas a la escena y mirando hacia el público se presenta un romano en actitud de limpiarse las lágrimas con su mano derecha, mientras que con la izquierda sujeta la corona de espinas. A sus pies descansa el casco y junto a este, un reloj de arena en alusión al paso del tiempo. Pero sin duda, el elemento que más ha llamado la atención ha sido la representación del mal, que yace tumbado junto a una guadaña, símbolo de la muerte. Esta figura dirigirá su mirada al público, teniendo clavada en la espalda una daga de la que brota una rosa. No falta tampoco la inclusión de una manzana, en alusión al pecado original.