En el año 2025 se cumple el primer centenario de un hecho clave en la historia patrimonial y estética de la Hermandad de la Amargura: la venta del palio azul bordado por Juan Manuel Rodríguez Ojeda a la Hermandad del Desconsuelo de Jerez de la Frontera. Con tal motivo, José Carlos Miranda Sánchez, archivero de la corporación sevillana, ha dedicado un extenso artículo en la revista Amargura donde reconstruye minuciosamente los pormenores de esta operación.
Un palio revolucionario en su época
Miranda sitúa el origen de esta historia en el año 1902, fecha de ejecución del palio por el insigne bordador Juan Manuel Rodríguez Ojeda. Se trataba de una obra pionera, ya que, como indica el archivero, fue “la primera que usó el palio de Juan Manuel Rodríguez Ojeda”, marcando un hito en la estética de la Semana Santa sevillana.
Este palio, de intenso color azul, se integraba en un conjunto de manto, techo de palio, saya y bambalinas que, según el autor, “marcó una revolución estética en nuestra Semana Santa”. Esta innovación se vería reforzada en años sucesivos, muy especialmente en 1908, con la ejecución del palio para la Virgen de la Esperanza de la Hermandad de la Macarena.
Un ciclo estético que llega a su fin
A pesar del impacto que tuvo este conjunto bordado, Miranda explica que “cumplieron un ciclo que dio lugar al comienzo de otro”, tras haber sido protagonistas de momentos memorables en la historia de la corporación, como la creación de las marchas “Soleá, dame la mano” (1918) o “Amarguras” (1919).
El proceso de enajenación del conjunto comenzó formalmente el 16 de mayo de 1925, en un Cabildo General de Elecciones. En dicho cabildo, se aprobó por unanimidad “y en medio de un gran entusiasmo (…) la construcción de un nuevo palio azul para Nuestra Señora de la Amargura y por consiguiente entregar el que hasta la hora ha utilizado”, tal como recoge el acta. El Hermano Mayor Rangel y el mayordomo Monforte asumieron la dirección de estas gestiones.
La llegada de los jerezanos y las primeras gestiones
El lunes 13 de julio de 1925, una comisión de la Hermandad del Desc de Jerez se desplazó a Sevilla para ver in situ el palio azul que aún había sido utilizado ese mismo año por la Virgen de la Amargura durante la Semana Santa.
Posteriormente, el 20 de julio de 1925, el representante Juan de Palma intervino en nombre de los jerezanos, aunque Miranda aclara que las piezas examinadas fueron devueltas, dado que no eran aún propiedad efectiva de la Hermandad. A pesar de ello, se hace constar que otras hermandades también mostraron interés en adquirir este conjunto, si bien no se detallan sus nombres.
La oferta económica y las condiciones de venta
El 28 de julio de 1925, la Hermandad del Desconsuelo formalizó su oferta: estaba dispuesta a abonar 20.000 pesetas por el palio. Además, como señala Miranda, “el Sr. López indica en la misiva (…) que debería entrar en la operación la parihuela del paso de palio, así como los bordados”, y también propuso el cambio de los escudos de las bambalinas, sustituyendo los “días oscuros” de la Amargura por los de la cofradía jerezana.
La respuesta desde Sevilla no se hizo esperar. El 31 de julio de 1925, el Sr. Montañés, en representación de la Hermandad de la Amargura, manifestó la imposibilidad de rebajar la cantidad en 3.000 pesetas, aunque sí accedió a incluir la parihuela, los faldones y la sustitución de los escudos en las bambalinas.
La presión del interés almeriense y el nuevo contacto
Ante el silencio por parte de los jerezanos, y “pues, se dice, hay gentes con una corporación de Almería interesada también en la obra de Juan Manuel Rodríguez Ojeda”, Montañés reanudó las gestiones a comienzos de agosto de 1925, instando a una decisión clara.
Poco después, el propio Montañés se desplazó a Santifical de Barcelona, donde mantuvo una reunión vinculada al proyecto, cuyo resultado fue una revisión del precio, que se estableció finalmente en 9.500 pesetas. Este nuevo acuerdo quedó reflejado en la carta que el Sr. Montañés remitió al Sr. López con fecha 25 de agosto de 1925.
Formalización del acuerdo y cláusulas logísticas
El 29 de agosto de 1925, el Sr. Montañés celebró la decisión definitiva de la Hermandad del Desconsuelo de cerrar la operación. Además, solicitó el envío de los dibujos de los escudos que debían bordarse en las bambalinas frontales y trasera, conforme a lo acordado.
El 3 de octubre de 1925, el mayordomo de la Amargura reiteró la petición, con el fin de “dejar terminada la operación”, insistiendo tanto en la necesidad de los escudos como en el control final del proceso.
A los pocos días, el Sr. López respondió enviando tanto los dibujos solicitados como un borrador del contrato. El 13 de octubre de 1925, Montañés respondió confirmando que “en la próxima semana mandaremos a Vds. la parihuela y el techo del palio, y enseguida que estén bordados los escudos, las bambalinas”, fijando así el calendario de entrega.
También quedó establecido el modo de abono periódico de la cantidad acordada, quedando pendiente solo la cuestión del transporte.
Una cláusula final para la historia
Uno de los elementos más singulares del contrato, como subraya Miranda, fue la inclusión de una cláusula específica, según la cual “el palio de la Amargura debía ser trasladado a Jerez de la Frontera por el propio Lunes Santo de dicho año”, con el objetivo de que la Virgen del Desconsuelo pudiera estrenarlo en su estación de penitencia del Martes Santo.
Con ello culminaba un proceso que no solo supuso la enajenación de una joya del bordado sevillano, sino también el inicio de una nueva vida devocional para el palio azul, que aún hoy sigue acompañando a la dolorosa jerezana.





