La obra, dada a conocer en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, recrea simbólicamente la espera de siete años y algunos de los momentos más reconocibles del Traslado de la Patrona almonteña
La Hermandad Matriz de Almonte ha presentado este viernes el cartel anunciador de la Venida de la Virgen del Rocío 2026, una obra realizada por el artista José Tomás Pérez Indiano que ha sido dada a conocer en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción. Bajo el lema “La vida en Almonte se mide de siete en siete años…”, la composición propone una evocación visual profundamente vinculada a la identidad devocional y emocional del pueblo almonteño, articulando una compleja sucesión de símbolos, alegorías y escenas ligadas al histórico Traslado de la Santísima Virgen.
La obra presenta a la Virgen del Rocío vestida de Pastora, integrando en la escena diversos elementos característicos de la Venida. Entre ellos sobresale el vuelo de siete palomas blancas, concebidas como representación de cada uno de los años de espera entre traslado y traslado. Seis de estas aves portan en sus picos los corazones del traje de Pastora acompañados de las banderas del Vaticano, España, Andalucía, Huelva y Almonte, mientras que la séptima simboliza el nuevo año de traslado y el final de ese tiempo de espera que marca el calendario emocional de la localidad.

Alegorías del Traslado y homenajes a las tradiciones almonteñas
El cartel incorpora igualmente otros elementos estrechamente vinculados a la iconografía popular de la Venida. Así, aparecen las tradicionales flores de papel que durante este periodo decoran y coronan el cielo de Almonte, así como una de las escenas más reconocibles del traslado: la silueta de la Virgen atravesando el camino de Los Llanos, cubierta con el característico guardapolvo, avanzando entre pinares y portada a hombros por sus hijos en plena noche.
Especial protagonismo adquieren también diversos homenajes a las costumbres y tradiciones del pueblo almonteño. La presencia de una escopeta con el pañuelo de hierba recuerda a quienes anuncian con sus salvas la cercanía de la Virgen durante el recorrido. Del mismo modo, la composición incluye la corona envuelta en plásticos y la ráfaga acompañada igualmente por el pañuelo de hierba, en un guiño explícito a las abuelas almonteñas y a una estética profundamente arraigada en la memoria colectiva de la localidad.
El Divino Pastorcito y la referencia al Año Jubilar
En el fondo de la obra emerge la figura del Divino Pastorcito, representado con sus atributos tradicionales y del que parte un nuevo vuelo de palomas blancas en referencia directa a la Virgen del Rocío. La escena se completa con una lluvia de pétalos que simboliza el caminar de la Patrona hasta su llegada al templo parroquial almonteño, uno de los instantes de mayor carga emocional de cuantos conforman el ciclo devocional rociero.
La tipografía elegida por el autor remite expresamente a la cartelería de los años ochenta, utilizando además los colores amarillo y blanco como alusión al Año Jubilar concedido por la Santa Sede a la Hermandad Matriz de Almonte, un acontecimiento que marcará de manera especial esta próxima Venida de la Virgen del Rocío.





