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El Rincón de la Memoria, Sevilla

Una amenaza de bomba y una manifestación en Campana en la Semana Santa de 1977

La Semana Santa es el gran acontecimiento de la ciudad de Sevilla. Es una celebración pública y religiosa que saca a la calle a todos los sevillanos, vecinos de los pueblos de los alrededores y numerosos turistas que visitan la ciudad para contemplar un acontecimiento único. Son muchos los hermanos que salen en alguna de las decenas de hermandades sevillanas que procesionan durante varias horas. Para controlar esta maquinaria que engloba no sólo una gran aglomeración de gente sino también un aparataje de importantes piezas patrimoniales que lucen las cofradías, es difícil que no se produzcan accidentes. Casi ninguna cofradía se ha salvado en su historia de alguno. La Semana Santa de este año ha estado marcada por varios accidentes. Hoy traemos la Semana Santa de 1977 que estuvo manchada por dos acontecimientos de lo más sorprendentes.

El Miércoles Santo procesionaba la cofradía del Buen Fin. Su itinerario de ida se desarrolló con total normalidad hasta la llegada del palio a la Plaza de la Campana. Los últimos nazarenos de los tramos de palio estaban entrando en la Carrera Oficial cuando un grupo de veinte a veinticinco muchachos interrumpían la procesión con un gran muñeco que llevaba en un cartel la siguiente inscripción: “Fruto de cuarenta años”. También mostraban una gran pancarta a franjas verdes y blancas en las que se leía en inglés y español “Un millón de parados”.

El periódico local ABC de Sevilla se hacía eco de la noticia y relataba así: “Pasando por delante de la cruz de guía de la cofradía del Baratillo, que esperaba para entrar en la carrera oficial, penetraron por entre la gente con intención, al parecer, de continuar por la carrera oficial. El hecho levantó inmediatamente la natural reacción del gentío que llenaba la Campana y sus alrededores. La gente arrancó de las manos de los mozalbetes el muñeco y la pancarta, que arrojaron al suelo y pisotearon trabándose algún forcejeo entre unos y otros. En la refriega, uno de los mozalbetes que huía arrolló y tiró al suelo a un niño vestido de nazareno, que resultó herido en el rostro. Alguien, en defensa del niño, atacó al muchacho, que, según parece, salió magullado de golpes. Unos números de la Policía Armada, llegados a punto, pusieron fin al incidente. El gentío aplaudió calurosa y largamente”.

Aquella misma Semana Santa ocurrió otro hecho no menos sorprendente. Fue el Domingo de Ramos con la cofradía trianera de la Estrella. La hermandad salió por primera desde su capilla de la calle San Jacinto. Tras una apoteósica entrada en Campana recibieron una llamada telefónica en la que le anunciaba que llevaban una bomba en el paso de palio. Tras llegar la Virgen de la Estrella a la Catedral, los costaleros salieron de la parihuela y varios hermanos revisaron con exhaustividad todo el conjunto del palio. No encontraron nada sospechoso, de manera que volvieron a su barrio de Triana sin producirse ningún infortunio.

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