Una carta en la que se ruega a los almonteños que no dejen su sitio «a los foráneos» en la procesión de la Virgen del Rocío, «pues esto significaría una falta de respeto a sus propios ancestros», genera una fuerte polémica en redes sociales

Una carta en la que se pide a los almonteños que no cedan su sitio a los forasteros en la procesión de la Virgen del Rocío ha generado una fuerte polémica en las últimas horas en redes sociales. Una carta firmada por José Miguel Díaz Báñez, quien figuraba en las elecciones a presidente de la Hermandad Matriz de Almonte como vicepresidente primero en la candidatura encabezada por Martín Contreras que hace cuatro años perdió frente a la lista del actual presidente de la Matriz, Santiago Padilla, y que recoge una opinión defendida por un sector del pueblo de Almonte. Díaz Báñez es Catedrático de la Universidad de Sevilla, adscrito al departamento de Matemática Aplicada II y miembro ordinario del Instituto de Matemáticas de la Universidad de Sevilla (IMUS).

El texto comienza explicando qué es lo que el pueblo de Almonte entiendo por “Gente de Almonte”, incidiendo en que “en Almonte no decimos «almonteños», sino «gente de Almonte»; y así ocurre en la «masificada» procesión de la Virgen del Rocío. Se oye decir al que va «agarrao» a los varales: igente de Almonte!, buscando a alguien que ocupe un hueco bajo la de Reina de las Marismas. Y es que es, exclusivamente, la gente de Almonte, quien debe llevar a su Patrona”. Díaz Báñez afirma que “en este caso, el concepto «globalización» no aplica”.

La carta incide en que “cada día vemos que se pierde la esencia de nuestras tradiciones, y es porque se pierde el respeto por ellas. Sin tradiciones, sin raíces, sin historia, perdemos el rumbo y todo es un caos que nos lleva a volvernos más robots y menos humanos”. Y subraya que “en el caso de nuestra Procesión de Pentecostés, cada vez más foráneos, llamados «forasteros», tienen el privilegio de llevar a la Señora”. Al respecto afirma que “el problema es que, asociado al privilegio debe ir la responsabilidad y esta recae exclusivamente en la gente de Almonte, depositarios, por la gracia de Dios, del legado de portar a la Santísima Virgen por las arenas del Rocío para visitar a todos sus hijos, representados por Hermandades filiales de la Hermandad Matriz, y rezar una Salve frente a los Sagrados Simpecados”.

Al respecto, Díaz Báñez expone que “se hace muy necesario reflexionar en este punto y, la gente de Almonte, agradece de corazón el respeto y colaboración de nuestros hermanos foráneos para que se cumpla esa tradición y se queden al margen de esa labor encomendada por la historia, acompañando a la Señora durante todo el recorrido. Todos hijos de la misma Madre, pero cada uno en su lugar –subraya-, contribuimos a que la Procesión se dignifique”.

“Desde esta argumentación, sencilla y comprensible –asegura-, rogamos a nuestros hermanos de otras hermandades, que con fe verdadera se acercan al Paso de Nuestra Madre, su comprensión, aceptación y respeto para no ocupar el lugar que no le fue concedido. También, y no menos importante, rogamos a nuestros hermanos de Almonte, que no cedan su lugar a un amigo o conocido foráneo, pues esto significaría una falta de respeto a sus propios ancestros, que con tanto esfuerzo y verdad portaron a la Virgen y mantuvieron firme el legado, el privilegio y la gran responsabilidad que recae sobre los hombros de la «gente de Almonte».

Una carta que se ha viralizado en el proceloso océano de las redes sociales generando opiniones encontradas, unas defendiendo esta postura y otras criticándola con vehemencia, a escasas semanas de la celebración de una romería que todo el mundo espera culmine con una procesión sin sobresaltos como los sufridos en 2022, cuando la Virgen tuvo que regresar precipitadamente al Santuario por la rotura de un banco del paso, y ha provocado que el paso deba ser nuevamente reformado para evitar que estas roturas se produzcan, y con el telón de fondo de unas elecciones a presidente de la Hermandad Matriz que tendrán lugar tras la romería.