Una forma diferente de pregón

El pregón, ese discurso elogioso en el que se anuncia al público la celebración de una festividad y en el que se le incita a participar en ella, es unos de esos géneros que están en auge en estos días. La cuaresma y la proximidad de nuestra semana grande, hacen que proliferen pregones de distinta índole, anunciando la celebración, invitándonos a ella, exaltando y promulgando a viva voz los parabienes de las celebraciones venideras.Nuestra Andalucía, tierra mariana y barroca, vive la semana santa de una manera especial, diferente, tan especial que a veces cuesta explicar el porqué de las cosas, más aun cuando lo intentas a una persona de otro país. Pero no hay que irse tan lejos pues en nuestra misma España la forma de ver y sentir la semana santa es muy diferente, de ahí su riqueza. Algunas veces hablando con algún amigo de las sobrias tierras castellanas, hemos llegado a la conclusión de que ellos viven la muerte, mientras que nosotros celebramos la resurrección. Quizás de esta manera podamos explicar la diversidad y disparidad de una celebración religiosa vivida de manera tan distinta, incluso dentro de nuestra misma región.En Andalucía, el pregón exalta la celebración con barroquismo extremo, cuidado respeto y mucho sentimiento. Esa idiosincrasia del andaluz, y esa forma de vivir de manera tan intensa y apasionada, hace que nuestros pregones sean de una retorica, a veces excesiva, muy del gusto y de la tradición de aquí.El pasado sábado 18 de marzo, tuve el placer de experimentar una forma diferente de proclama, Pablo, compañero comprometido que recorre más de 600 km cada día de ensayo para compartir su afición y devoción con su familia cordobesa de costal, me deleito con un discurso sobrio, directo, medido en el tiempo, que no dejo a nadie indiferente. Su burgalés carácter, quedó reflejado en cada una de sur reivindicativas palabras, en cada uno de sus gestos, gestos castellanos, austeros, llenos de fuerza. Sus palabras sin mucho barroquismo, se acompañaron de acordes sonoros, gracias a cuatro voces de cornetas de la Banda de la Salud, que adelantaban con sus sones lo que podría ser en un futuro muy próximo un nuevo y diferente martes santo. Casi pudimos ver entre las flores de azahar el caminar del señor de la Agonía seguido por su Madre, un sueño que se atisba en el horizonte ya cercano y que permitirá presentar a Córdoba a la Reina del Naranjo para que como decía Pablo, reparta Salud, cumpliendo así el deseo de un barrio, las aspiraciones de una hermandad y la ilusión de ver materializado un sueño.