El Respiradero, 💙 Opinión

Una luz hacia la esperanza

Has abierto aquél arca de madera que ves cada día cuando pasas por el patio de tu casa. Sentiste curiosidad por saber lo que había dentro. Con toda la fuerza de tus ya casi cinco años levantaste la tapa de madera y encontraste un tesoro que te pellizcó el corazón.

Dentro había costales, fajas, cíngulos, escudos, antifaces; enseres que forman parte de la vestimenta personal con la que sale tu familia el día grande de la casa. Hoy podría ser la tarde que tu madre podría haber abierto aquella arca. Pero has sido tú.

Un escalofrío te entró por el cuerpo. Y recordaste momentos muy hermosos que creíste que pasaron en otra vida. Han pasado casi dos años. Pero en la infancia dos años son dos mundos. Estás viviendo los días que te marcarán para siempre. Por ello la Semana Santa de la infancia es tan importante. Créeme que cuando crecemos soñamos con volver a vivir lo que está en tus manos.

Cajas de cartones haciendo pasos, bolas de cera que crecen en cuaresma con los cirios del año pasado o costales hechos por tu madre. Todo eso se nos ha quedado como los versos de Montesinos, “qué cerca tu recuerdo y qué tempranamente la vida, entre mis manos, vieja”.

Te dieron a probar ese néctar. Desde entonces se endulzó tu corazón. Aunque el tiempo no perdona y ese gusto para los sentidos que despertó tus ganas a la vida sea ha difuminado en la pintura de tu existencia.

Viviste momentos que te marcaron para siempre. Con la suerte de que el corazón es más fuerte que la memoria. Así que te has emocionado al abrir el arca sin saber por qué. Y es que las cosas grandes cosas no se pueden explicar. Has sacado todo lo que te has encontrado mientras el azahar empezaba a aflorar tras el balcón. Y le has vuelto a pedir a tu madre que te hiciera ese pequeño costal que te compró tu padre cuando apenas tenías dos años.

No te acordabas cuando fue la última vez que cogiste una silla para intentar ser costalero. Y aunque hace muchos meses que no ves un paso en la calle, marcaste el compás de una manera envidiable. Las cosas de la sangre.

En tu casa te han visto reír. Sacaste en el arca toda la felicidad para volver a la primavera, a la vida. Sin saberlo le has dado a todo el mundo una catequesis perfecta. La cuaresma es espera hacia la resurrección de una nueva vida que está por llegar.

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