La hermandad del Perdón acaba de anunciar que su titular cristífero va a incorporar, de manera inminente, una nueva pieza a su ajuar. Se trata de una túnica de terciopelo blanco que será estrenada con motivo de los cultos que la hermandad consagra en su honor. Y es que dentro de unos días la hermandad celebra el besapíes y Quinario a Nuestro Padre Jesús del Perdón, que culminará con la Fiesta de Regla, momento en el que se realizará la imposición de la medalla de la hermandad a los nuevos hermanos que así lo deseen.
La túnica ha sido confeccionada por la Dama Camarera, María José Trillo López. Según ha apuntado la corporación que preside Fernando Castro, para esta ocasión la vocalía de cultos ha elegido el color blanco. «No ha sido una elección al azar, sino basada en los colores litúrgicos, ya que en esta hermandad siempre se han tenido muy presentes y se ha intentado ser fiel al significado de los mismos. El color blanco representa a Dios, también es el color de la felicidad, de la luz y de la vida. El blanco simboliza la sencillez, la inocencia, la fe, la dignidad, la alegría y por supuesto es signo inequívoco de la pureza. Por todo esto, parece lógico que desde los primeros siglos del cristianismo los catecúmenos acudieran al bautizo vestidos con túnicas blancas», explica Jesús Campos Villalón, Diputado de Cultos y Evangelización, en la carta emitida para los hermanos de la corporación.
«También durante la época del Imperio Romano, sólo los miembros del Senado se vestían con túnicas blancas porque de esta manera manifestaban públicamente su dignidad, la de servir al Emperador, quien se presentaba como un descendiente o escogido de los dioses (el Hijo de Dios). «Los cristianos, entonces, al ir vestidos de blanco al recibir el Bautismo, intentamos mostrar que la verdadera dignidad del hombre no consiste en trabajar para ningún poder político sino en servir a Jesucristo, el verdadero Hijo de Dios.
Por lo tanto, más que símbolo de pureza, era símbolo de dignidad, de vida nueva, de compromiso con un estilo de vida y con el esfuerzo cotidiano por conservarla sin mancha, para ser considerados dignos de participar en el banquete del Reino», concluye la carta del miembro de la junta de gobierno de la cofradía del Buen Pastor. Una túnica cargada de un profundo simbolismo que será acogida de manera muy especial por los hermanos de la corporación cordobesa.





