Advertisements
Córdoba, ⭐ Portada

Una Semana Santa de Tristezas

Si hace tan solo unos días nos sorprendíamos con la impresionante premonición en que ha convertido el magnífico Cartel de las Fiestas de la Primavera de la Ciudad de Sevilla, creado por Fernando Vaquero, no menos impactante es el hecho de que el maravilloso Cartel que el propio artista sevillano ha concebido para esta insólita Semana Santa de Córdoba que acaba de comenzar esté presidido por la Madre de Dios en sus Tristezas. Una Semana Santa de inabarcable e inconsolable tristeza por la situación en la que nos hallamos y por las dramáticas consecuencias derivadas de la terrible crisis sanitaria que está provocando miles de muertos. 

Una durísima realidad que convierte casi en obsceno que los cofrades puedan sentir dolor por el hecho de que se hayan quedado en un cajón nuestras más hondas tradiciones, si bien es humano que la tristeza se haya apoderado de nuestras almas conscientes como somos de que este Domingo de Ramos, por vez primera en varias generaciones, Córdoba no estrenará sonrisa. Una Semana Santa de voces quebradas, de sentimientos a flor de piel, de nudos en la garganta y de lágrimas recorriendo las mejillas, de oraciones en la distancia, de desesperanza, de añoranza y de carencia, por más que intentemos engañarnos a nosotros mismos y a quienes nos rodean con el ánimo de que el lamento quede acallado entre palabras vacías…

La propia Hermandad de Ánimas, protagonista del maravilloso Cartel de Vaquero, ha puesto de manifiesto este sentimiento herido que a todos embarga en estos momentos, mediante una emotiva reflexión en la que reconocen que esta sería una Semana Santa diferente ya que sus Titulares protagonizan el cartel de la ciudas. Una reflexión que revela que «por muchos, se atisbaba una Semana de Pasión única e inolvidable, y sabrá el Señor el porqué de este devenir trágico en el que se ahoga el mundo, cada vez más ahogado en tristeza. Sabíamos que sería una Semana Santa diferente y hoy entre el dolor de tantas personas que sufren podemos observar que sólo nos queda el origen más humilde, lo único que desde la antigüedad nos unió a los cristianos… el único remedio de nuestras almas y capaz de hacer frente a todos los males: nuestra esperanza en Cristo y su Resurrección. Sabíamos que todo sería único, distinto e inolvidable».

Sin embargo, lejos de abandonarse al lamento, la reflexión culmina con una llamada a la esperanza para que brille en medio de la tristeza: «Esta Semana comienza hoy, oremos y pidamos juntos… vivámosla con la fe y el corazón puesto en tantas personas que lo necesitan. Sabemos que esta Semana Santa es diferente, y hoy comienza: Hoy es Domingo de Ramos». Así sea…

Advertisements

Suscríbete

Introduce tu correo electrónico para recibir todas las novedades. 


Powered by WordPress Popup