Una vez más, ya está aquí

Entramos en el día de hoy en el mes de marzo, y ya está aquí, una nueva entrada en nuestra esperada cuaresma, mañana será nuestro Miércoles de Ceniza, principio de nuestra etapa previa y ultima antes de nuestra Semana Santa.

A pesar de todo, este año hemos podido comprobar que el diseño gráfico modernista está reñido con los clásicos gustos de los cofrades, vengo a decirlo por las criticas de algunos sectores al cartel anunciador de la Semana Santa de nuestra vecina ciudad de Sevilla, y no es que la calidad artística del mismo no sea patente, pero a pesar de todo, los colores estampados como a brochazos sobre una venerada imagen no son del agrado de los clasicistas cofrades de Sevilla, a pesar de tener Sevilla un color especial.

A pesar de que todo está previsto para el desarrollo “normal”, de nuestra Semana Santa, y eso que el último dato estadístico sobre la pandemia al que puedo acceder en el momento de escribir estas líneas me dice que estamos cercanos a alcanzar los once millones de contagiados y un total de noventa y nueve mil cuatrocientos diez fallecidos, de los que doscientos cuarenta y ocho son del mismo día veinticinco. Como dice un conocido mío, ¡como si cada día se estrellara un avión! Pero esta extraña “normalidad” no le afecta a casi nadie, quizás, ni a los propios fallecidos.

A pesar de todo necesitamos de esta Semana Santa, las hermandades y cofradías por estar en una autentica sequía de ingresos, vamos lo que se viene diciendo “tiesas”, hemos aprendido que no tenemos capacidad de mantenernos con, los que vamos a llamar, “ingresos ordinarios”, vamos lo que son las cuotas de hermanos, ya que los ingresos extraordinarios, como son las papeletas de sitio, error de nuestra tradicional ciudad de Córdoba, donde se pagan por separado de las cuotas de hermanos, éstas no han llegado a ser ingresos en los dos últimos años. Otro tanto ha pasado con los “ingresos extraordinarios” originados por las Cruces de Mayo y otros de similar origen. Hay que salir si o si, ya que la situación es asfixiante desde el punto de vista económico, pero ninguna reconocerá que se estaban apoyando en exceso en los ingresos extraordinarios y al fallarles estos, toda su economía se le ha ido al garete, nadie reconocerá que se gastaba por encima de sus posibilidades ordinarias.

A pesar de esto ya hay Cofradías y Hermandades que en vista de la cercana normalidad ya empiezan a embarcarse en proyectos que creo por encima de sus posibilidades económicas, sin haber levantado el vuelo su economía aún, en vista de la nueva normalidad, ya proyectan palios, coronas, bordados y demás, a pesar de todo.

A pesar de todo, no habrá ninguna cofradía que haya aprendido la lección y desde este mismo año dedique un efímero porcentaje de sus ingresos a sostener un fondo intocable de resistencia, al modo de los antiguos sindicatos, para que dentro de un siglo cuando estas circunstancias pandémicas cíclicas se repitan disponer del suficiente colchón para poder sostenerse a flote sin muchos esfuerzos durante un par de años.

A pesar de todo, tendremos Semana Santa, sillas y palcos, no sabemos si con IVA, o sin IVA, ¿Dónde irá a parar este IVA? Yo no entiendo nada de impuestos ni de recaudaciones, pero si entiendo que el dinero, como la energía, solo se transforma, que no desaparece y que su comportamiento será el mismo en Córdoba, Sevilla, Jaén o Granada. Tampoco sabemos si habrá distancia o medidas sanitarias, aún es pronto para saberlo, quizás con suerte en la misma Semana Santa, quizás en el momento de ir a sentarte en las sillas o en el palco, cosas de esta normalidad que estamos alcanzando, a pesar de todo.

A pesar de todo, ya sabemos que los que velan por nuestro intereses como ciudad, como cofrades, como cristianos, están ahí, sin moverse. Siendo ellos los responsables, permanecen inmóviles, para poder decir si sale mal, nosotros no somos los culpables, a pesar de todo.