Unos candelabros de cola de Jesús Dominguez para el palio de la Merced

La hermandad sacramental de la Merced acaba de certificar la adquisición, convertida en efectiva en el día de ayer, de dos candelabros de cola para el paso de palio de Santa María de la Merced. Dos piezas compradas a la jerezana hermandad de la Paz de Fátima, realizados en metal plateado por el orfebre sevillano Jesús Domínguez Vázquez, de nueve puntos de luz cada uno.

Una adquisición que viene a profundizar en la reforma del paso de palio de la dolorosa de Buiza que tiene en los nuevos respiraderos uno de sus objetivos prioritarios, cuyo trabajos están siendo llevados a cabo por el cofrade y antiguo máximo responsable de la corporación mercedaria, Manuel Valera Pérez, uno de los orfebres que dominan el escalafón artístico actual, cuyos trabajos, lo han llevado a obtener un reconocimiento elevado en el ámbito de las cofradías.

De este modo, se enriquece el conjunto que configura el altar itinerante de Santa María de la Merced, una de las prioridades que se marcó desde el primer momento el actual máximo responsable de la corporación del Lunes Santo, desde que se hiciera cargo de la vara dorada de la hermandad.

Los candelabros de cola no serán los únicos elementos del palio procedentes de la ciudad jerezana ya que los varales fueron adquiridos a la hermandad de la Borriquita. Unos elementos que se unen al resto de la orfebrería del paso, la candelería que diseñara Rafael de Rueda, iniciara Díaz Roncero en 2001 y culminase por José María Navarro y las jarras y la peana de Manuel de los Ríos, así como los respiraderos, restaurados en el taller de Villarreal en Camas y al bordado que, bajo diseño de Fray Ricardo de Córdoba bordase Piedad Muñoz, a excepción del interior de las bambalinas laterales ejecutado por Antonio Villar.