Utrera presenta el cartel de las Glorias 2026: una obra de Sheila Criado que inaugura el ciclo mariano con un lenguaje plástico innovador

Un acto multitudinario que conjuga arte, devoción y vida cofrade

La localidad sevillana de Utrera vivió en la tarde de ayer un acto de notable relevancia con la presentación del cartel anunciador del Mayo Mariano 2026, una cita que marca el inicio del tiempo de Glorias. La obra, firmada por la pintora y restauradora Sheila Criado, fue dada a conocer en un evento celebrado en las dependencias de la Casa Hermandad del Rocío de Utrera, donde se congregó una amplia representación institucional y cofrade, así como numeroso público y medios de comunicación.

Entre los asistentes se encontraban el director espiritual, representantes de distintas hermandades y cofradías, el delegado de Presidencia y el delegado de Fiestas del Ayuntamiento, configurando un marco de solemnidad acorde a la trascendencia del acontecimiento.

Un reconocimiento a la trayectoria y valentía creativa de la autora

El acto no solo sirvió para descubrir la obra, sino que estuvo marcado por un tono profundamente emotivo, especialmente durante la intervención del presentador del cartel, quien dedicó palabras de reconocimiento a la artista, subrayando su valentía a la hora de afrontar el proceso creativo y su firme determinación para materializar sus aspiraciones artísticas.

En este mismo contexto, se procedió a la entrega de las pastas al pregonero de las Glorias de la localidad, Francisco Caro García, quien pronunciará su exaltación el próximo sábado 25 de abril a las 21:00 horas en la parroquia de San José.

Una composición técnica y simbólica de notable riqueza formal

Durante la presentación, Sheila Criado ofreció una detallada explicación sobre los valores simbólicos y técnicos de la obra, titulada “Glorias de María”. Se trata de una pieza de formato vertical (45 x 70 cm), realizada mediante una técnica mixta que combina acuarela, acrílico, grafito, gel de látex y rotuladores sobre una tabla revestida con papel de alto gramaje.

El diseño adopta un formato estrecho vertical que evoca la estética de los carteles de las décadas de los años 80 vinculados a fiestas y romerías, incorporando al mismo tiempo una concepción contemporánea basada en la superposición de elementos, cercana al lenguaje del collage.

Iconografía, color y referencias al Santuario de Consolación

La obra se articula sobre un fondo que reproduce una cuadrícula de azulejería, inspirada directamente en la ornamentación del Santuario de Consolación, elemento que actúa como soporte visual y simbólico, en una analogía con el papel que la propia advocación desempeña en la vida de la ciudad.

En el eje central de la composición se sitúa el simpecado de la Hermandad del Rocío de Utrera, representado de forma fragmentada y fusionado cromáticamente con el entorno ornamental. Esta integración genera una gradación de tonalidades que remiten a los paisajes del camino rociero: los ocres del amanecer, los verdes del campo, los matices tornasolados del atardecer y los celestes del cielo.

La representación de la Virgen del Rocío se destaca mediante un leve relieve conseguido con gel de látex, recurso que enfatiza su presencia en primer plano dentro del conjunto pictórico.

Elementos devocionales y referencias a la religiosidad local

En la parte inferior de la composición emerge la figura de un querubín, portando un rosario de plata que remite al que sostiene la Virgen de Fátima, otra de las advocaciones de gloria presentes en la localidad. Este detalle refuerza la conexión entre distintas devociones que conforman el calendario religioso utrerano.

La franja inferior adopta la forma de una bandera local combinada con cenefa cerámica, en la que se inscribe el texto “Glorias de María, Utrera 2026”, empleando una tipografía inspirada en la cartelería primaveral de los años 80, en coherencia con el planteamiento estético general.

Una obra tridimensional que apela a los sentidos

Como elemento final, la composición se completa con un marco dorado que incorpora ramilletes de romero y flores silvestres en relieve, introduciendo una dimensión tridimensional que aporta frescura visual e incluso evocación olfativa, en alusión a la efeméride que celebra la hermandad rociera.