El Santuario de Consolación acogerá este encuentro del 30 de abril al 2 de mayo de 2027, una iniciativa anunciada por el arzobispo de Sevilla con el propósito de impulsar la espiritualidad mariana y fortalecer la vida pastoral del arciprestazgo.
El anuncio se realizó durante la clausura de la visita pastoral al arciprestazgo de Utrera
El arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, ha anunciado la celebración del I Congreso Nacional de la Advocación del Consuelo, una cita que tendrá lugar en el Santuario de Consolación de Utrera entre los días 30 de abril y 2 de mayo de 2027. El anuncio se produjo el pasado 28 de junio, al término de la Eucaristía con la que concluyó la visita pastoral a las parroquias del arciprestazgo de Utrera.
La noticia fue recibida con gran alegría por los asistentes, especialmente por los hermanos de Consolación, cuya corporación tiene su sede en el santuario. La celebración de este congreso pretende convertir el templo en un punto de referencia para la reflexión y el estudio de una advocación mariana de profunda implantación devocional.
Una iniciativa surgida durante una visita al Santuario de Consolación
Durante su intervención, José Ángel Saiz Meneses explicó que la organización de este congreso no nació en una reunión de trabajo ni en un despacho, sino durante una de sus visitas al Santuario de Consolación. Según ha relatado, la inspiración surgió mientras meditaba la primera lectura, centrada en el consuelo al pueblo de Dios.
El arzobispo ha señalado que entonces pensó que «sería bonito celebrar un congreso sobre esta advocación tan bonita, tan profunda, tan emotiva y tan actual», destacando así el valor espiritual y la vigencia de la devoción a la Virgen del Consuelo.
Asimismo, expresó su deseo de que este encuentro produzca «un fruto grande» y contribuya a revitalizar la vida y la actividad del Santuario de Consolación como centro de espiritualidad mariana, además de servir para dinamizar la actividad pastoral del arciprestazgo.
Una Eucaristía de clausura con amplia representación del arciprestazgo
La celebración eucarística estuvo presidida por el arzobispo hispalense y fue concelebrada por monseñor Teodoro León, obispo auxiliar de Sevilla, quien ha desarrollado desde comienzos de año la visita a las distintas parroquias del arciprestazgo, junto con los párrocos responsables de estas comunidades.
El apartado musical de la ceremonia estuvo a cargo del coro de la Hermandad de Nuestra Señora de Consolación, que acompañó con sus interpretaciones el desarrollo de la celebración litúrgica.
La visita pastoral como oportunidad para fortalecer la comunión eclesial
Durante la homilía, el arzobispo definió la visita pastoral como «un tiempo de gracia», en el que fieles y sacerdotes pueden compartir inquietudes, experiencias, desafíos y esperanzas. En este sentido, afirmó que todo ello forma parte de una misma vivencia orientada a «dejarnos mirar por el Señor para renovar nuestra vida cristiana y nuestra misión evangelizadora».
En su reflexión, insistió en que estas visitas permiten redescubrir la verdadera naturaleza de la Iglesia, recordando que «no es una suma de iniciativas dispersas, ni una yuxtaposición de sensibilidades, ni una organización humana sin más. La Iglesia es comunión». Del mismo modo, defendió que un arciprestazgo debe constituirse como «comunión viva entre parroquias, entre sacerdotes, entre carismas y movimientos, entre generaciones distintas».
Por ello, animó a todos los presentes a crecer en una unidad nacida de Cristo, sostenida por la caridad y expresada mediante la colaboración fraterna.
Una llamada a situar a Cristo en el centro de la vida eclesial
En otro momento de su predicación, José Ángel Saiz Meneses subrayó la necesidad de que la visita pastoral desemboque en una auténtica renovación eclesial, que pasa por volver al bautismo, a Cristo y a la gracia. En este sentido, afirmó que una visita pastoral solo dará verdadero fruto si suscita conversión, ayuda a abandonar la rutina, impulsa a revisar la propia vida y despierta el deseo de santidad.
Dirigiéndose a los representantes de todas las parroquias del arciprestazgo de Utrera, exhortó a mantener a Cristo como eje de toda la acción pastoral, advirtiendo de que, de lo contrario, «nuestras parroquias pueden mantener cierta actividad exterior, pero pierden el alma. Si Cristo no es el centro, la pastoral se convierte en administración y la misión en costumbre».
La Virgen del Consuelo, modelo de fortaleza y esperanza
Como conclusión de su homilía, el arzobispo dedicó unas palabras a la Virgen del Consuelo, destacando que toda persona necesita experimentar el consuelo de Dios. No obstante, precisó que «el consuelo cristiano no es blandura ni evasión, es la fortaleza de Dios en medio del camino, la paz que nace de saber que el Señor está con nosotros».
Finalmente, presentó a María Santísima como el mejor modelo del consuelo, afirmando que «Ella nos enseña a escuchar, a guardar, a perseverar, a servir y a esperar», con lo que puso el broche final a una celebración marcada por el anuncio de un congreso que reunirá en 2027 a devotos y estudiosos de la Advocación del Consuelo.





