La Hermandad de la Amargura de Sevilla celebrará durante este fin de semana un histórico programa de actos para conmemorar el tricentenario de su llegada a la iglesia de San Juan de la Palma, efeméride que se materializará en un Vía+Lucis solemne, una procesión extraordinaria y un besamanos con carácter excepcional bajo palio, configurando uno de los momentos más intensos del calendario devocional de la ciudad.
Vía+Lucis con sabor a historia y una visita a las Hermanas de la Cruz
Los cultos darán comienzo el viernes 30 de mayo, con la celebración de un Vía+Lucis extraordinario presidido por María Santísima de la Amargura Coronada, cuya salida está prevista a las 19:15 horas desde San Juan de la Palma, una vez concluida la misa preparatoria de las 18:30. El itinerario conducirá a la imagen por un recorrido cargado de evocaciones: Feria, Regina, Jerónimo Hernández, Pozo Santo, Amparo, Aposentadores, Castellar, Espíritu Santo, Gerona y Doña María Coronel, hasta alcanzar la Parroquia de San Pedro, donde se celebrará el rezo final en un marco litúrgico de honda espiritualidad. Tras ese momento, los hermanos se despedirán de la Virgen, que continuará su trayecto, ya sin cirios, hacia el Convento de Santa Ángela de la Cruz, con entrada prevista a las 21:30 horas.
Ese mismo viernes, a las 22:00 horas, dará comienzo un bando anunciador a cargo de la Banda de Cornetas y Tambores de las Tres Caídas de Triana, que recorrerá parte del centro histórico desde la Plaza de San Pedro hasta San Juan de la Palma, pasando por enclaves tan populares como José Gestoso, Santa Ángela de la Cruz, Misericordia o Conde de Torrejón, envolviendo la noche sevillana en un ambiente de expectación y alegría.
Traslado íntimo y misa de acción de gracias
El sábado 31 de mayo, a primera hora de la mañana, tendrá lugar el traslado de la Virgen desde el Convento de Santa Ángela a la Parroquia de San Pedro, previsto para las 8:30 horas, en un acto marcado por la sencillez y la emoción. A las 10:00 horas, se celebrará en dicho templo una misa de acción de gracias, en presencia de la dolorosa, con el recogimiento propio de la Hermandad.
Una procesión extraordinaria que marcará época
Ese mismo sábado por la noche, a partir de las 21:00 horas, se vivirá el acontecimiento más esperado: la procesión extraordinaria de María Santísima de la Amargura Coronada, que recorrerá un extenso circuito desde la Parroquia de San Pedro hasta San Juan de la Palma, atravesando puntos emblemáticos del centro como la Plaza de la Encarnación, Alcázares, Santa Ángela, Pozo Santo o Conde de Torrejón. El cortejo será acompañado musicalmente por la prestigiosa Banda de Música del Carmen de Salteras, lo que augura una velada de inolvidable belleza sonora y visual.
El itinerario completo discurrirá por: Plaza de San Pedro, Imagen, Plaza de la Encarnación, Alcázares, Santa Angela de la Cruz, Jerónimo Hernández, Regina, Plaza de la Encarnación, José Gestoso, Plaza de Zurbarán, Misericordia, Plaza del Pozo Santo, Amparo, Viejos, Viriato, Alberto Lista, Conde Torrejón, Feria, Plaza de Monte-Sión, Feria, San Juan de la Palma.
Este regreso triunfal simboliza no sólo el cumplimiento de tres siglos de historia, sino también la continuidad de una devoción profundamente arraigada en el alma sevillana, que volverá a desfilar por sus calles con la solemnidad que la ocasión merece.
Un besamanos inédito en el paso de palio como colofón
La jornada del domingo 1 de junio pondrá el broche de oro a esta conmemoración con la apertura de un besamanos extraordinario a María Santísima de la Amargura, dispuesto en su paso de palio, hecho insólito en la historia reciente de la corporación del Domingo de Ramos. El horario de veneración será de 11:00 a 14:00 y de 17:30 a 21:00 horas, permitiendo a los fieles contemplar a la dolorosa en una disposición excepcional.
La imagen, vestida para la ocasión con esmero y disposición litúrgica de primer orden, será objeto de una multitudinaria muestra de devoción en un entorno de especial solemnidad, concluyendo así un fin de semana que quedará grabado en la memoria de Sevilla como testimonio del amor secular de todo un pueblo por su Madre.





