Victoria Federica de Marichalar y Roca Rey, presentes en el traslado de la Estrella a San Jacinto

La noche de Sevilla se ha inundado de magia por obra y gracia de la siempre inabarcable presencia de la Virgen de la Estrella por las calles de Triana, a resultas del traslado de la bellísima dolorosa a San Jacinto para presidir los cultos extraordinarios que han de servir de preámbulo para su traslado a la Santa Iglesia Catedral para presidir la misa pontifical que se celebrará en conmemoración del veinticinco aniversario de su coronación canónica y la posterior procesión extraordinaria que congregará a miles de fieles y devotos a sus plantas el próximo sábado.

Una presencia, acaso efímera, ante la que se han dado cita miles de sevillanos para ser testigos del discurrir de la maravillosa Virgen de la Estrella descontando los metros que apenas separan su capilla del templo dominico en el que habitará hasta el próximo jueves por obra y gracia de esta ocasión excepcional, única e irrepetible, y que propiciará que Sevilla pueda volver a presenciar la salida de su paso de palio desde San Jacinto. Una imagen largamente soñada por muchos.

El discurrir de la dolorosa ha vuelto a evidenciar la incalculable dimensión que la religiosidad popular andaluza alberga en sus entrañas, multiplicándose miles de imágenes que pasarán a formar parte de la memoria colectiva de la Sevilla cofrade. Imágenes como las recogidas por el fotógrafo del programa radiofónico de Canal Sur Radio el Llamador, Víctor Espinosa, que ha inmortalizado a Victoria Federica de Marichalar y Borbón y al torero Roca Rey, muy vinculado a la Hermandad trianera -precisamente hoy la Virgen lucía una saya confeccionada con un traje de torear donado por el diestro-, que han querido ser partícipes de esta jornada singular.