Guía completa del Viernes Santo en Sevilla 2026: itinerarios, horarios y claves de una jornada crepuscular

El Viernes Santo sevillano se erige como una síntesis emocional de todo lo vivido, una suerte de antesala donde la ciudad comienza a intuir el final de su semana mayor sin renunciar aún a la intensidad de lo que queda por acontecer. En este día de recogimiento y solemnidad, las hermandades de la Carretería, la Soledad de San Buenaventura, El Cachorro, la O, San Isidoro, Montserrat y la Sagrada Mortaja trazan un itinerario espiritual y urbano que condensa siglos de tradición.

La jornada avanza con un pulso distinto, más grave, más introspectivo, donde cada paso parece arrastrar consigo el eco de los días precedentes. Sevilla, consciente de que el tiempo litúrgico se aproxima a su culminación —aún con el Sábado Santo por celebrarse y la Resurrección como inicio del verdadero ocaso—, se aferra a cada instante con una mezcla de nostalgia y expectación, sabiendo que aún restan estampas imborrables por escribirse en sus calles.

La Hermandad del Santísimo Cristo de la Salud iniciará su estación de penitencia a las 16:25 horas desde su capilla, desplegando un recorrido que transita por Real de la Carretería, Toneleros, Antonia Díaz, Arfe, Puerta del Arenal, Castelar, Gamazo, Joaquín Guichot, Barcelona, plaza Nueva, Tetuán, Velázquez y O’Donnell. La llegada a la Campana está fijada a las 18:20 horas.

Tras su paso por la Catedral —de la que partirá a las 20:15 horas—, el regreso discurrirá por plaza del Triunfo, Santo Tomás, Adolfo Rodríguez Jurado, Santander, Temprado, Dos de Mayo, Rodo y Real de la Carretería, con entrada prevista a las 22:15 horas. En el apartado musical, la cofradía contará con Las Cigarreras y Julián Cerdán, reforzando su impronta sonora.

Desde el Convento de San Buenaventura, la corporación pondrá su cruz de guía en la calle a las 17:55 horas, avanzando hacia la Carrera Oficial por Carlos Cañal, Zaragoza, Madrid, plaza Nueva, Tetuán, Velázquez y O’Donnell, con llegada a la Campana a las 18:50 horas.

El retorno, tras abandonar la Catedral a las 20:35 horas, se desarrollará por plaza del Triunfo, Fray Ceferino González, Almirantazgo, Arco del Postigo, Dos de Mayo, Arfe, Puerta del Arenal, Castelar, Gamazo, Zaragoza y Carlos Cañal, concluyendo a las 22:40 horas. La cofradía incorpora la Banda de Música de Mairena del Alcor, aportando un acompañamiento de corte clásico.

Desde la Basílica trianera, la Hermandad del Santísimo Cristo de la Expiración y Nuestra Madre y Señora del Patrocinio iniciará su salida a las 15:45 horas, en uno de los momentos más esperados del día. Su itinerario de ida recorrerá Castilla, plaza del Altozano, puente de Isabel II, Reyes Católicos, Puerta de Triana, San Pablo, plaza de la Magdalena, Rioja, Velázquez y O’Donnell, alcanzando la Campana a las 19:10 horas.

Tras salir de la Catedral a las 21:55 horas, el cortejo regresará por plaza del Triunfo, Fray Ceferino González, Almirantazgo, Arco del Postigo, Dos de Mayo, Arfe, Adriano, Pastor y Landero, Reyes Católicos, puente de Isabel II, plaza del Altozano y Castilla, culminando su estación a las 2:35 horas. Musicalmente, estará acompañado por la Puebla del Río y la Oliva de Salteras, consolidando su carácter solemne.

La corporación de la calle Castilla efectuará su salida a las 18:00 horas, siguiendo un itinerario idéntico en gran parte al de su vecina trianera: Castilla, plaza del Altozano, puente de Isabel II, Reyes Católicos, Puerta de Triana, San Pablo, plaza de la Magdalena, Rioja, Velázquez y O’Donnell, con llegada a Campana a las 20:30 horas.

El regreso, tras abandonar la Catedral a las 22:33 horas, se realizará por plaza del Triunfo, Santo Tomás, Adolfo Rodríguez Jurado, plaza del Ministro Indalecio Prieto, Tomás de Ibarra, Almirantazgo, Arco del Postigo, Dos de Mayo, Arfe, Adriano, Pastor y Landero, Reyes Católicos, puente de Isabel II, plaza del Altozano y Castilla, con entrada a las 2:45 horas. La hermandad contará con la Banda del Sol y el Carmen de Salteras, dotando de viveza a su discurrir.

La Hermandad de las Tres Caídas pondrá sus pasos en la calle a las 19:45 horas desde la parroquia de San Isidoro, avanzando por Luchana, Cuesta del Rosario, Villegas, plaza del Salvador, Sagasta, Jovellanos, Tetuán, Velázquez y O’Donnell, con llegada a Campana a las 21:08 horas.

El retorno, tras salir de la Catedral a las 23:05 horas, discurrirá por Cardenal Carlos Amigo, Alemanes, Álvarez Quintero, Argote de Molina, Placentines, Francos, Cuesta del Rosario y Luchana, concluyendo a las 0:15 horas. La cofradía mantiene el silencio como seña de identidad, subrayando el carácter sobrio de la jornada.

Desde su capilla, la cofradía iniciará su estación a las 20:30 horas, recorriendo Cristo del Calvario, San Pablo, plaza de la Magdalena, Rioja, Velázquez y O’Donnell hasta alcanzar la Campana a las 21:41 horas.

Tras salir de la Catedral a las 23:40 horas, el regreso se efectuará por plaza del Triunfo, Fray Ceferino González, Almirantazgo, Arco del Postigo, Dos de Mayo, Arfe, Puerta del Arenal, Castelar, plaza de Molviedro, Doña Guiomar, Zaragoza, San Pablo y Cristo del Calvario, finalizando a las 2:30 horas. En el plano musical, contará con Tres Caídas de Triana y Maestro Tejera, combinación de gran arraigo.

Cerrando el Viernes Santo, la cofradía partirá a las 20:00 horas desde la capilla del ex convento de la Paz. El itinerario de ida discurre por Bustos Tavera, Doña María Coronel, Dueñas, San Juan de la Palma, Madre María Purísima de la Cruz, Feria, Castelar, Alberto Lista, Saavedras, plaza de San Martín, Cervantes, plaza de San Andrés, García Tassara, Amor de Dios, San Miguel, Trajano y plaza del Duque, alcanzando la Campana a las 22:15 horas.

Tras abandonar la Catedral a las 0:00 horas, el cortejo regresará por Alemanes, Álvarez Quintero, Argote de Molina, Placentines, Francos, Cuesta del Rosario, Jesús de las Tres Caídas, Odreros, Boteros, Sales y Ferré, plaza del Cristo de Burgos, Doña María Coronel y Bustos Tavera, con entrada a las 2:00 horas. La hermandad incorpora capilla musical y escolanía, reforzando su atmósfera litúrgica.

El Viernes Santo se configura así como una jornada de contrastes emocionales, donde la solemnidad se entrelaza con la conciencia de un final que se aproxima de forma paulatina. Cada itinerario, cada revirá y cada marcha interpretada se convierten en fragmentos de un relato colectivo que Sevilla escribe con fervor.

En este contexto, la ciudad transita entre la melancolía por lo vivido y la expectación por lo que aún resta, aferrándose a la noche como refugio de una celebración que, aunque efímera, deja una huella indeleble en la memoria compartida.