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Viernes Santo. Un itinerario por la Semana Santa que no se celebró

La suspensión de la Semana Santa por la crisis sanitaria que se encuentra viviendo nuestro país ha supuesto un jarro de agua fría para el cofrade, que ha visto frustradas sus ilusiones de disfrutar de las Cofradías en la calle, si bien la aplastante lógica de tal decisión ha sido acogida con entereza y serenidad por éste.

Gente de Paz es una página web con clara voluntad globalizadora, ofreciendo así variedad de contenidos durante los 365 días del año que no excluyen a ningún lugar de nuestra geografía. Por ello, nos hemos planteado la realización de una serie de artículos para cada día de la Semana Santa en el que se refleje la riqueza que alberga nuestra tierra de norte a sur y de este a oeste. Así, cada día de la Semana Santa destacaremos nueve Cofradías de tal jornada, una por capital de provincia (pese a que en ocasiones no será posible cumplir esta premisa, cuando en ciertos días no haya Hermandades en ellas) más Jerez de la Frontera.

Pese a que se ha intentado destacar a Hermandades lo más representativas posible de cada lugar, otros criterios como la variedad de estilos o evitar la repetición de determinados misterios también están presentes a la hora de elegir las respectivas Cofradías. Por favor, que nadie vea en esta serie de artículos, que les garantizo tienen una carga de trabajo importante detrás, realizada por miembros de la redacción de nuestra web, un lugar para la confrontación más aún en los tiempos que corren. Entiendan la dificultad de elegir una Cofradía por cada día de la Semana Santa, y la imposibilidad de ir más allá de ello por cuestiones de espacio, lógica y tiempo. El único objetivo es dar a conocer, en la medida de lo posible y sin pretender ser exhaustivos ni ofrecer un análisis pormenorizado de cada detalle, una muestra de las bondades de las Cofradías de nuestra tierra. Ofrecer un recorrido virtual en estos días tan extraños que nos toca vivir, que nos permita asomarnos a la manera en que se vive la Pasión de Cristo en lugares distintos a nuestra ciudad, ahora que nos vemos exigidos a permanecer retenidos en nuestro domicilio. Disfruten del itinerario cofrade, traten de imaginar cómo habría sido nuestra querida Semana Santa si Dios así lo hubiera querido.

 

Córdoba – Los Dolores

Resulta prácticamente imposible imaginar un Viernes Santo en Córdoba sin la Hermandad de los Dolores por sus calles, al procesionar a una de las grandes devociones marianas de la ciudad. Cuán afortunados seríamos de poder emplazarnos en un bonito enclave como la calle Ramirez de la Casa Deza, viendo el discurrir de la Hermandad fundada en 1699 como Tercera Orden Servita. En primer lugar, llega en una atmósfera de sobriedad y clasicismo el Cristo de la Clemencia sobre su elegante paso de color caoba, a sones de la marcha «La Amargura», interpretada de forma exquisita por la A.M. Redención de Córdoba, si bien en 2020 se hubiera estrenado la B.C.T. Coronación de Espinas de la capital. La imagen cristífera es de Amadeo Ruiz Olmos del año 1939, y destaca la serenidad y calma en su semblante. Tras Él, radiante, la Virgen de los Dolores, obra de Juan Prieto en 1719, que fue la primera imagen mariana coronada canónicamente en la ciudad de Córdoba allá por 1965. Suena la marcha «Los Dolores», de José de la Vega, interpretada por la B.M. Estrella de Córdoba para aderezar el paso de la dolorosa, que refleja a la perfección el suspiro de dolor de María.

Destaca la forma del paso de misterio, que trata de emular al Cristo de los Faroles situado en la Plaza de Capuchinos, muy próxima a la sede canónica de la corporación. El crucificado de la Clemencia queda abrazado por cuatro faroles justo alrededor de la cruz, además de los cuatro en cada esquina del paso. En general, destaca el inmenso patrimonio que tiene la corporación de San Jacinto. Además, conviene resaltar la importantísima labor social de la Cofradía durante todo el año, regentando una residencia de mayores.

 

Sevilla – Montserrat

La noche está templada cuajada de primavera. Dispuesta como una caricia para los Dioses. Si tuviéramos la oportunidad de disfrutarla nos iríamos a ver al portentoso misterio de Montserrat a la calle Alemanes. Allí donde la mole dorada de su paso compite con la Giralda. La Magdalena a los pies, el Cristo de Juan de Mesa conversando con los dos ladrones. La Banda de las Tres Caídas tocando marchas clásicas. Es una cofradía perfecta donde a esta hora nos enamoraríamos perdidamente.

Tras las elegantes túnicas de la cofradía de la feligresía de la Magdalena llegaría Nuestra Señora de Montserrat. Amorosa, espléndida, asombrosa. Si la viéramos en este instante sería como recibir el mejor “te quiero”. Los costaleros caminan con paso decidido dispuestos a ganarle a la noche la batalla de la belleza. Entre naranjos el dulce rostro de Montserrat se refleja en la Giralda.

No cabe más armonía. Los corazones se han quedado prendados. Y la calle es un manantial de amores cuando suena la melodía de ‘La Esperanza de Triana’ de Farfán. Palio decimonónico con crestería en las alturas. Nuestros cuerpos reciben el hormigueo de caer perdidamente enamorados como un adolescente. Montserrat esta noche nos habría ganado el corazón.

 

Granada – Favores

Que el Cristo de los Favores es una de las grandes devociones cristíferas de Granada es algo incuestionable, más aún cuando se trata de una devoción de siglos y con una importante historia detrás, que posteriormente se abrazó a la Hermandad del Viernes Santo granadino. En el Campo del Príncipe, emplazado en el popular barrio del Realejo, encontramos un entrañable crucificado que ha vertebrado la devoción de incontables generaciones de vecinos de la ciudad desde el siglo XVII.

El Cristo de los Favores es una réplica en madera del original que preside el Campo del Príncipe, tallada por Francisco Morales en el año 1896, que en sus inicios procesionaba sobre un paso realizado bajo el diseño del pintor Gabriel Morcillo, vecino del Realejo, y que seguía la línea estética del monumento que custodia al crucificado pétreo. Quien pudiera estar en las inmediaciones de tal enclave, presenciando la recogida del Señor de los Favores a sones de las maravillosas marchas de la A.M. Pasión de Linares, que interpreta piezas como «Redención, Pasión y Amargura» o «Al que yo Bese», brindando momentos únicos para los presentes amén de ese binomio tan exquisito entre banda y Hermandad, único e irrepetible en Andalucía, como la devoción de los Favores, aunque luego ha sido reproducida por otras Cofradías de la provincia. Tras el imponente crucificado, aparece el radiante palio de la Virgen de la Misericordia, coronada canónicamente en 2007, y atribuida a Francisco Morales en 1896. El excelso paso de palio camina los últimos metros hacia su templo, entre el fervor de su barrio a sones de la Banda de Música de las Cigarreras de Sevilla, que interpreta «Esperanza de Triana Coronada» y «Se Arrodilla Triana».

Una de las leyendas que aderezan el tremendo arraigo popular del Cristo de los Favores del Campo del Príncipe es la que cuenta que había una vecina del barrio, llamada Dolores, que solía ir todos los viernes a los pies del crucificado para llevarle flores y su oración. Parece que un día la chica se vio sorprendida por un grupo de rufianes que trataron de agredirla sexualmente, y cuenta la leyenda que un rayo cayó del cielo dejando paralizados a los agresores, mientras que el Cristo de los Favores protegió a la chica del mismo. Uno de los momentos clave de la Semana Santa de Granada es la Hora Nona, en la que cada Viernes Santo a las tres de la tarde, la «Hora Nona«, quedó institucionalizada la visita al enclave de la Virgen de la Soledad para el rezo a los pies del Cristo de los Favores. La tradición, cuyo origen se difumina amén del paso de los siglos, dice que los creyentes han de acercarse con sus oraciones y tres deseos al crucificado de los Favores en el Campo del Príncipe, y este les concede uno de esos tres deseos. He aquí el origen de la Semana Santa moderna en la ciudad nazarí.

 

Huelva – El Santo Entierro

La Hermandad del Santo Entierro es la Hermandad Oficial de la Semana Santa onubense. Sale desde el templo más antiguo de la ciudad y es la hermandad de la que se tiene referencias más antiguas. En su cortejo participan representaciones de todas las corporaciones de Huelva, además de autoridades civiles, eclesiásticas y militares.

A lo largo de su historia, ha pasado por diversas modificaciones a lo largo de su historia además de desapariciones y refundaciones, la última de ellas después de la Guerra Civil Española, donde la Hermandad perdió casi todo su patrimonio, entre el que destacaba, los bordados del paso de palio, realizado por Manuel Rodríguez Ojeda.

El primer paso del cortejo es el de Nuestra Señora de las Angustias, obra de Antonio León Ortega en 1944, que procesiona sobre paso caoba con las marchas de la B.M. Ntra. Señora de las Albricias de El Cerro de Andévalo. Tras Ella, procesiona el Santo Entierro de Cristo, que procesiona sin música y sobre los hombros de mujeres costaleras, algo único de la Semana Santa de Huelva. De la talla primitiva, que podría ubicarse en el siglo XIX, sólo se conserva la cabeza, el resto del cuerpo fue tallado por el ayamontino Antonio León Ortega en 1943. El segundo paso es el del grupo escultórico de Nuestra Señora de las Angustias. Representa la sexta angustia de María, en el momento en el que la virgen recoge el cuerpo de su Hijo tras el descendimiento de la Cruz. Es obra de Antonio León Ortega de 1944. María Santísima de la Soledad cierra el cortejo brillantemente, siendo la imagen mariana obra de León Ortega, también del año 1944. A los sones de la B.S.M. de Huelva, suenan las marchas fúnebres que caracterizan el exquisito transitar de esta Cofradía.

 

Jerez de la Frontera – El Cristo

La Ermita de San Telmo alberga una de las grandes devociones cristíferas de Jerez de la Frontera, el Cristo de la Expiración, o simplemente «El Cristo», como se le conoce popularmente. Emplazarnos en las inmediaciones de la Catedral jerezana sería todo un sueño que tendrá que esperar un año más, en el que contemplaríamos el paso de la corporación del Viernes Santo. En primer lugar, el imponente crucificado de la Expiración, realizado por el gaditano Juan Luis Vasallo Parodi, bendecido en 1950, siendo una copia en madera del de la imagen anterior, hecha en cartón encolado y muy deteriorada. Se incineró y sus cenizas residen en el pecho de la talla actual. Destaca de sobremanera la melena natural del Cristo, así como su mirada alzada hacia su derecha de forma forzada, reflejando así la expiración de Jesús, así como la tradicional vela que abarca el Alfa y el Omega, el principio y el final de todo, y que abraza su cruz. Suena la marcha «¡Venid a Mí», interpretada por la A.M. San Juan de Jerez. Tras el Señor aparece el paso de San Juan Evangelista, talla anónima, que procesiona sobre unas sencillas andas, sosteniendo la palma del Paraíso, la que un ángel habría entregado a la Virgen María y que, al fallecer, le habría dado a San Juan Evangelista para que la llevara en su funeral.

Tras los dos primeros pasos, aparece como un ascua de luz el palio de María Santísima del Valle, talla anónima del siglo XVIII. Destacan de sobremanera sus bellísimos ojos, coronados por unas cejas que destacan por su finura. Procesiona sobre un bellísimo palio, cuya orfebrería se comparte entre Villarreal, Juan Borrero y Francisco Fernández, mientras que de los bordados destaca la autoría de Carrasquilla sobre terciopelo granate. Suena «La Madrugá» por la B.M. Ntra. Sra. de Palomares de Trebujena.

Como dato de interés, cuenta la leyenda que a finales del siglo XVI las Clarisas de San Juan de Dios acogieron a monjas de su misma orden procedentes de Gibraltar, y traían como joya a un crucificado expirante, con fama de milagroso pero realizado en un material no demasiado noble, algo que podría coincidir plenamente con la descripción realizada anteriormente.

 

Málaga – El Sepulcro

Una de las Hermandades que protagonizan el Viernes Santo malagueño es el Sepulcro. La Cofradía oficial de Málaga se crea a finales del siglo XIX en el Santuario de la Patrona de la ciudad, tomando como titulares a Nuestro Padre Jesús del Santo Sepulcro, obra de Nicolás Prados López (1937) y Nuestra Señora de la Soledad, obra de José Merino Román (1932). Se trata de una Hermandad que tiene su sede en la Iglesia de Santa Ana del Cister y realiza su estación de penitencia desde su Casa Hermandad en la calle Alcazabilla.

Uno de los momentos más bonitos y emotivos de la Hermandad en la calle es cuando gira desde calle Larios a calle Martínez que empieza a pasar por ahí a las once de la noche aproximadamente. Empiezan a realizar la curva los primeros nazarenos de la sección del Cristo y momentos después aparecen los ciriales para dar paso al Señor a sones de la Banda Municipal de Málaga interpretando la “Marcha Fúnebre de Chopin” , se da paso por la calle para seguir realizando el recorrido oficial camino de la Santa Iglesia Catedral. Momentos más tarde, comienzan a pasar los nazarenos de la sección de la Virgen, que anuncian la venida de Nuestra Señora de la Soledad a los sones de su banda que interpreta la marcha “Amarguras”, para buscar la calle Atarazanas siguiendo la estela de su hijo muerto.

 

Jaén – El Santo Sepulcro

La tarde del Viernes Santo jiennense guarda dos de las Cofradías más antiguas de la ciudad. Tras la emoción y la euforia de una Madrugá protagonizada por la Máxima Devoción de la ciudad; Nuestro Padre Jesús Nazareno, y una Corporación neófita en la materia pero con un buen hacer digno de los barrios más nuevos de la ciudad, como es el barrio de Peñamefecit y su Hermandad del Gran Poder, la capital del Santo Reino se tiñe de negro luto bajo la presencia de dos Cofradías con una de las peculiaridades más interesantes entre los fieles que es el establecimiento de la Oficialidad del Santo Entierro de Cristo que enfrentó durante años a las dos Corporaciones. La solución fue la división de dicho título entre los años pares e impares, correspondiendo a la Hermandad de la Soledad la Oficialidad en los años impares y el Santo Sepulcro en los años pares.

La Cofradía del Santo Sepulcro, que este año debía ostentar el título de Santo Entierro de Cristo, fue fundada en 1580 en el Monasterio de Nuestra Señora Coronada y mantiene su Sede Canónica en uno de los barrios más antiguos de la ciudad, el barrio de San Juan, que recibe el nombre del templo que concibe cada Viernes Santo uno de los sabores de las tradiciones más añejas de la ciudad, como es la salida del Santísimo Cristo Yacente que se repite en cada rincón de nuestro país el último día de la Pasión de Nuestro Señor. La Corporación Servita pone en la calle sus tres pasos, alrededor de las 18:30h de la tarde. El primero de los pasos es el Misterio del Santísimo Cristo del Calvario, obra de Sebastián de Solis (1579), el segundo muestra la Imagen del Cristo Yacente en el Santo Sepulcro, talla de Juan Abascal (1965), que precede al paso de palio de Nuestra Señora de los Dolores, Dolorosa más antigua y atribuida a Sebastián de Solís (1579).

Uno de los momentos más emocionantes y complicados de la Cofradía en la calle es la salida desde la Iglesia de San Juan, templo que presenta una escalinata de pronunciada inclinación que hace que sacar un paso desde el interior sea una labor ingeniero-matemática, en especial para el Santísimo Cristo del Calvario, uno de los crucificados más altos de la ciudad, cuyos costaleros tienen que postrarse sobre las rodillas para salvar el dintel de la puerta.

 

Cádiz – La Expiración

Desde la Parroquia del Santo Custodio procesiona la Hermandad de la Expiración por las calles de la Tacita de Plata. Qué privilegiados seríamos de poder emplazarnos a su paso por calle Nueva, donde suenan las marchas «La Vida Eterna», engarzada con el final de «La Saeta» y «Lacrimas», una composición, esta última, que es un derroche de contrastes y dramatismo de comienzo a final, que viene a ponerle el color musical a la perfección al momento de la Expiración. La talla del crucificado es anónima, y procesiona sobre un bello paso de misterio realizado en 1955 por Juan Pérez Calvo, en el que destaca el escudo de la corporación en el frontal, y que está enriquecido por ángeles mancebos realizados por el sanroqueño Ortega Brú.

Por su parte, la Virgen de la Victoria derrocha categoría por la calle Nueva, a sones de la B.M. Estrella de Puerto Real, que hace sonar las marchas «Siempre la Esperanza» y «Mi Amargura», ante el delirio de los presentes. La imagen mariana es obra de Carlos Emilio Bartús Loreto en 1940, aunque fue remodelada por Luis González Rey en 1988. Su paso de palio se asemeja más al estilo mamlagueño, con poderosos varales y canastilla, con bordados en oro sobre terciopelo azul, realizado por las Trinitarias de Málaga.

 

Almería – La Soledad

La Hermandad decana de la ciudad de Almería procesiona por sus calles cada VIernes Santo. Fue fundada allá por 1772 bajo la tutela de la Orden Tercera de los Padres Servitas. Seríamos muy afortunados de poder estar situados en la calle Ricardos aguardando la llegada de ambos pasos de la Cofradía. El primero de los dos pasos, que procesiona en riguroso silencio, representa la Soledad de San Juan Bautista, un misterio muy característico, ya que, si bien la presencia de San Juan no es algo inédito en la Semana Santa de nuestra tierra, sí que lo es que presida un paso de grandes dimensiones en caoba y rodeado por un misterio numeroso en cuanto a imágenes. Se representa el regreso desde el sepulcro tras el entierro de  Jesús, en el que las Santas Mujeres, los Santos Varones (Nicodemo y José de Arimatea) y San Juan acompañan a la Virgen María, todos ellos rotos por el dolor. Además, se cruzan con un soldado romano y un sanedrita. Nicodemo consuela a San Juan en la parte frontal del misterio. 

Tras San Juan procesiona Nuestra Señora de los Dolores, obra del castellonense José Ortells Ramos, hecha en 1941, siendo copia fidedigna de la talla que se destruyó en 1936, cuya atribución se diluía entre Francisco Salzillo o José de Mora. Su discurrir, envuelto en una atmósfera sobria y recogida, es sobre un bellísimo paso plateado comenzado por Orfebrería Sevillana y terminado por los talleres de Manuel de los Ríos, siendo de estilo neobarroco. Posee tres capillas, que albergan a la Virgen del Mar (patrona de Almería), San Indalecio (patrón de Almería) y Santiago Apóstol.

 

Artículo realizado por Adrián Martín, Rafael Peñafiel, Lucía Bulnes, Jesús Pérez y José Barea

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