Virgen de los Reyes: De casi salir de Sevilla a su pujante resurrección

Las bandas son como los vinos, necesitan tiempo: cosecha, crianza y reserva. Con los años mejoran, se vuelven fuertes, pero si el corcho se pica se reinicia el proceso. El trabajo es la base con los músicos que van saliendo y entrando; el estilo, su evolución y aceptación, otra parte; y lo restante, muy en boga en la actualidad, los comerciales, para los que ahora se usan los eufemismos de Community Managers, influencers o críticos musicales.

A comienzos de los 2000 la agrupación que imperaba (más que reinar era el absolutismo de la afición) era Virgen de los Reyes. Sacar su banderín de Sevilla era como lucir un trofeo y su estilo aflamencado daba el tiento de la gente que vibraba con sus sones. 

El idilio parecía eterno, pero se fue resquebrajando y la formación tuvo que transitar por un particular desierto, que tuvo su máximo exponente en plena pandemia (sin procesiones a la vista) cuando la Hermandad del Carmen eligió a Pasión de Linares en detrimento de Virgen de los Reyes.

Pero la crisis no era nueva, sino el colofón a un proceso de pérdidas que llegó a dejarlos tocando solo tras el Despojado y La Resurrección. Durante el mismo, sonada fue su salida de la Hermandad de Los Gitanos o de San Esteban. 

El resurgir

Precisamente, en esa última fue donde todo comenzó a cambiar y regresó en 2021, doce años después de su marcha. Luego llegó el Santo Entierro Grande y el clamor popular por su acompañamiento a San Gonzalo y, hace unos días, se irrupción en San Pablo, donde también tocará en Cruz de Guía su banda juvenil. El vino vuelve a estar bueno, ya no va tanto por tientos y sí por esperanzas marianas y deseos de salud para los enfermos.

Pero hay cicatrices que quedan en la hemeroteca, como las declaraciones en 2019 del director, Juan Ramírez en una entrevista en ABC, donde manifestó que “Sevilla es una de las guías de agrupaciones de todas las bandas de España. Si somos la guía, cómo traemos gene de fuera para tocar aquí. Esperemos que las bandas de Sevilla cojan su lugar. Hace 40 años ahí estuvimos colaborando con las hermandades de Sevilla”.

Una resurrección indiscutible, asentada en el crecimiento exponencial en lo que a perfeccionamiento musical se refiere, que se paladea a sorbos de un repertorio mucho más acorde con la esencia que perdura en la memoria colectiva de Sevilla y alimentado por una dirección musical de primer nivel y una solidez que hace años pareció estar condenada al destierro pero que ahora resurge con fuerza, para recuperar el terreno perdido en Sevilla por obra y gracia de la música.