Virgen de los Reyes intenta dejar por mentirosa a la Hermandad del Divino Perdón del Parque Alcosa y, al mismo tiempo, se ofrece para tocar en su extraordinaria

La Agrupación Musical Virgen de los Reyes ha protagonizado un nuevo episodio de tensión en el panorama musical cofrade sevillano, al comunicar que no renovará su contrato con la Hermandad del Divino Perdón del Parque Alcosa, horas después de que la propia hermandad anunciase su ruptura con la formación musical, al tiempo que se indica que se ofreció para participar en la procesión extraordinaria del próximo mes de octubre.

Según asegura la propia formación, la decisión fue transmitida telefónicamente el viernes 1 de agosto por su presidente, Antonio Velasco, al Hermano Mayor de la corporación, tras ser adoptada un día antes —31 de julio— en el transcurso de una reunión de su junta directiva. Posteriormente, el domingo 3 de agosto, y a solicitud expresa del Hermano Mayor, siempre según la versión de la banda, se repitió la comunicación de manera presencial, manteniendo el mismo carácter formal.

En el mismo mensaje, la banda afirma que ofreció su disponibilidad para acompañar a la hermandad en la procesión extraordinaria prevista en octubre con motivo del 25.º aniversario fundacional, argumentando que así evitarían “perjuicio alguno” a la corporación. En su comunicado, la agrupación lamentó que “la rumorología haya influido negativamente en la relación entre ambas partes”, y agradeció a la hermandad, al barrio y a los devotos el cariño mostrado en las tres salidas procesionales compartidas. La presunta rumorología no es otra que el acuerdo al que ha llegado la Agrupación Musical Virgen de los Reyes con la Hermandad de La Milagrosa para acompañar a su paso de misterio.

No obstante, la realidad expuesta por la Hermandad del Divino Perdón difiere de la versión de la banda. La corporación asegura que fue ella quien, reunida en cabildo de oficiales y por unanimidad, resolvió no esperar a la renovación del compromiso con la formación musical que les ha acompañado durante los dos últimos años, aduciendo pérdida de confianza y falta de transparencia en las relaciones.

La hermandad denuncia que, pese a que el presidente de la banda había apalabrado verbalmente tanto la procesión extraordinaria como la próxima Semana Santa, nunca se formalizó por escrito ningún contrato. A ello se suma lo que describen como un contexto de abundante rumorología que vincula a Virgen de los Reyes con otra hermandad de la misma jornada, la Milagrosa, un extremo que la dirección de la agrupación no ha desmentido. Tras reiteradas solicitudes de formalización de los acuerdos, la corporación afirma no haber recibido respuesta satisfactoria.

En su mensaje de despedida, la hermandad no ha escatimado en reconocer la cercanía y cordialidad de Antonio Velasco, a quien describen como una persona de gran empatía que honra a la institución musical. También han mostrado su agradecimiento por el acompañamiento de la banda en estos dos años, expresando sus mejores deseos para el futuro artístico de la formación. No obstante, han anunciado que ya trabajan en la búsqueda de una nueva banda que esté a la altura del Señor del Divino Perdón y de los próximos compromisos en el barrio de Parque Alcosa.

Resulta llamativo que la banda se escude en la “rumorología” como causa de distanciamiento, cuando precisamente dichos rumores —relacionados con su vinculación a otra hermandad de la misma jornada— han sido amplificados por determinados programas de entretenimiento kofrade que, desde hace años, sostienen una bochornosa e innecesaria campaña a favor de esta formación hispalense y en detrimento de cualquier otra que pueda hacerle sombra. Esta nueva controversia que tiene lugar alrededor de esta famosísima agrupación musical, lejos de favorecer un clima de respeto y transparencia, ahonda en la polémica que con demasiada frecuencia acompaña el devenir de una banda cuya calidad musical debería estar muy por encima de este tipo de episodios prescindibles y proyecta una imagen pública de enfrentamiento que empaña la trayectoria compartida por ambas partes.