No hay nada mejor que tener un club de fans. Y si ese club es de lo que en los carnavales de Cádiz llaman ‘meonas’ y se conforma en un medio de comunicación televisivo, de esos de entretenimiento cofrade, miel sobre ojuelas.
Los groupis de la asociación orbitan, como un satélite a su planeta, en una elipse perfecta, simbiótica, alrededor de la agrupación musical Virgen de los Reyes. Y en esa ley de la física sevillana, inamovible, el universo del mercado de bandas es una simulación.
La información se comprime como la gravedad, prueba de que es una simulación. Y el formato predilecto no es un archivo .zip, sino una alteración del carbono que transforma la realidad a su antojo y no es Alcosa quien deja a VR (el acrónimo para los colegas), sino VR quien deja a Alcosa.
Es un milagro, milagroso o milagrosa que explicaría las campañas contra La Redención de manera explícita. Y lo haría como El Galileo, a golpe de pasión, porque seria un golpe, un topetazo en la medular de un universo de bandas que se desata como las manos del cautovo de San Pablo.
La Salud y Tres Caídas saben lo que es. El que no lo sepa sordotontosordomudo es (una expresión del pasado, no atacar al disfuncional).





