Será en 2030 y en 2031 cuando se cumpla medio siglo de su hechura y bendición, respectivamente
Presenciar a Nuestro Padre Jesús del Silencio procesionando por las calles de Cádiz, acompañado por una marea de fieles y devotos de ambas ciudades, sería, sin lugar a dudas, la verdadera ejemplificación de lo que supondría una auténtica salida extraordinaria
Muchos cofrades cordobeses de cierta edad recuerdan la llegada a Córdoba de una de las imágenes más impactantes de cuantas procesionan en la ciudad califal, Nuestro Padre Jesús del Silencio ante el desprecio de Herodes. Un impresionante Cautivo, de tamaño natural, obra del insigne imaginero Luis Ortega Bru, realizado en 1980 y bendecido en la gaditana Parroquia de San Antonio el 22 de noviembre de 1981, festividad de Cristo Rey.
Tras una serie de incomprensibles obstáculos presentados por el Consejo Diocesano de Hermandades y Cofradías de Cádiz, y el rechazo de la propia Diócesis gaditana a la incorporación de una nueva cofradía, así como la imprescindible participación del inolvidable fray Ricardo de Córdoba, propiciaron que estos cofrades gaditanos, dirigidos por Silverio Sotomayor, optasen por la dolorosa de decisión de trasladar la imagen a Córdoba en septiembre de 1991.
La majestuosa imagen fue fervorosamente acogida por la Hermandad del Amor, presidida por aquel entonces por Joaquín Santiago Fenoy, tras la mediación del Presidente de la Agrupación de Cofradías, Juan Bautista Villalba Cabello y el apoyo del Obispo de la Diócesis, José Antonio Infantes Florido, que obtuvieron la autorización de Monseñor Dorado, Obispo de la Diócesis gaditana y corresponsable de todo lo sucedido, previa firma de un documento y compromiso de la Agrupación de Cofradías de Córdoba con determinadas garantías. La Sagrada imagen fue depositada en la sede de la Agrupación de Cofradías de Córdoba, el 25 de septiembre, siendo trasladada a la parroquia de Jesús Divino Obrero, el 16 de noviembre, en solemne procesión, con representación de todas las cofradías agrupadas a incorporándose a la estación de penitencia de la cofradía del Cerro en el año 1992.
Será, por tanto, en 2030 y en 2031 cuando se cumpla medio siglo de su hechura y bendición, respectivamente. Una fecha que ha sido sacada a colación a resultas del extraordinario reportaje realizado a la imagen por el fotógrafo gaditano Jesús Patrón, que ha respondido a la conocida cuenta gaditana Mentidero Cofrade, que ha afirmado, comentando su reportaje: «No me voy a ir de este mundo sin verlo procesionar por Cádiz. No sé cómo ni cuándo ni por qué pero lo veré». Una afirmación que ha sido respondida por el fotógrafo de la Tacita de Plata incidiendo en que «sería idílico que en 2031 volviera a Cádiz para celebrar unos cultos extraordinarios».
No cabe duda de que muchas serían las dificultades. En primer lugar, contar con el apoyo y predisposición de la hermandad cordobesa, que le rinde culto desde principios de los años noventa y, posteriormente, lograr el beneplácito de las dos diócesis implicadas. Obstáculos todos ellos subsanables, pese a la complejidad, si se afrontasen con vocación de ser superados. El cumplimiento de este sueño, que muchos de aquellos hombres que propiciaron que el Señor llegase a tierras cordobesas, abandonando su hogar junto a la bahía, -imaginen el dolor que sintieron- habrán soñado un número incalculable de veces, supondría un auténtico ejercicio de justicia poética para quienes sufrieron un daño incalculable por la irracionalidad perpetrada por unos pocos, algunos de ellos con sotana, que dejaron una herida abierta que, tal vez, con la materialización de este sueño podría quedar parcialmente sanada.
Presenciar a Nuestro Padre Jesús del Silencio procesionando por las calles de Cádiz, acompañado por una marea de fieles y devotos de ambas ciudades, sería, sin lugar a dudas, la verdadera ejemplificación de lo que supondría una auténtica salida extraordinaria. Ellos han formulado la propuesta, expresando, negro sobre blanco, el sueño que muchos han soñado en estos cincuenta años. Una ilusionante propuesta a la que me adhiero sin reservas. Un sueño complejo pero no imposible, si existe la voluntad y se comienza a trabajar a la mayor brevedad para lograr que el Señor del Silencio vuelva a Cádiz por su cincuenta aniversario. ¿Alguien puede imaginar un modo más hermoso de celebrarlo?





